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Democracia,
Inestabilidad Política y Desarrollo en Bolivia
Por
Javier Ayala
& Valeria Miranda*,
La Paz, 17 Diciembre 2007.
Los
bolivianos, al celebrar nuestros 25 años de vida en democracia
debemos volver a recordar los pilares fundamentales que componen
el sistema democrático, la aplicación de sus instrumentos y el
efecto que generan sobre el desarrollo de Bolivia.
Definitivamente, la fase más complicada de cualquier democracia
siempre ha sido y será el definir y aplicar las instituciones e
instrumentos políticos necesarios para una verdadera democracia
(1), para el caso de una escala a nivel país, las cuales se
constituyen en sus pilares fundamentales, mismos que pueden ser
brevemente descritos y analizados en el marco de la realidad
nacional:
1.
Autoridades
electas: Dispone que, considerando la existencia de una
población muy numerosa y la dispersión geográfica, el control
sobre las decisiones gubernamentales sea constitucionalmente
otorgado a autoridades electas, para que de ésta manera el
gobierno democrático nacional sea representativo, con una
democracia indirecta.
Las autoridades nacionales principales son sujetas a un proceso
electoral democrático, que en el último tiempo ha venido
profundizándose, llegando incluso a elegirse a los prefectos
departamentales.
Sin embargo, más allá de las autoridades públicas, debemos
considerar la elección de aquellas autoridades de las fuerzas
vivas de la sociedad nacional y regionales, tales como ser las
Centrales Obreras Departamentales, Central Obrera Boliviana, los
Sindicatos, las Federaciones, los Comités Cívicos, entre otros,
las cuáles muestran una gran diferencia en la forma de elección,
poder de convocatoria y su poder de decisión entre oriente y
occidente.
Éste tipo de autoridades, son el resultado de decisiones
impuestas organizacionalmente, que no necesariamente reflejan la
voluntad mayoritaria de vastos grupos de la población.
Aparentemente, en el occidente los líderes sindicales en general
se encuentran atomizados en sus intereses y posiciones,
generando movimientos dispersos, con fuerzas debilitadas,
aplicación de medidas coercitivas para motivar la participación
de sus seguidores, generando una falta identificación en las
bases y con sus causas; además de existir ciertas limitaciones
presupuestarias en su organización, creando un ambiente propicio
para posibles escenarios donde prevalezcan los intereses
financieros individuales.
Por otro lado, organizaciones como el Comité Cívico de Santa
Cruz, el cuál aglutina a líderes empresariales, productivos,
sociales, y otros que agrupan a la mayoría de las fuerzas
departamentales, representa los intereses regionales de su
población, la misma que unitariamente persigue fines de
desarrollo regional productivo; sin embargo, esta organización
no solo cuenta con el apoyo participativo de sus pobladores,
sino también con el apoyo financiero mediante las instituciones
consideradas como patrimonio cruceño (Saguapac, Cotas y la CRE),
lo cuál puede explicar en gran medida el nivel de identificación
popular con sus autoridades cívicas, el grado de acatamiento y
presencia ante las convocatorias.
Por ello, las autoridades elegidas democráticamente no
necesariamente son aquellas que puedan representar a la mayoría
de la población. Pudiendo corroborar esta hipótesis, con los
resultados de las últimas elecciones nacionales y la situación
actual de dichas autoridades, o la legitimidad de una Presidente
Cívico en Santa Cruz versus el poder de una autoridad local como
su Alcalde.
2.
Elecciones
libres, justas y frecuentes: La participación democrática
electoral se caracteriza por la igualdad y la ausencia de
coerción, manteniendo el control sobre la agenda política y de
desarrollo del país.
La realidad electoral en Bolivia se encuentra distante del
óptimo teórico, ya que la población votante está coercionada a
asistir a las urnas para ejercer su derecho, y de no hacerlo
así, son sujetos a sanciones tales como el no acceso a los
servicios financieros, administración pública y migración
internacional.
3.
Libertad de
expresión: Ciudadanos libres de emitir criterios y escuchar las
opiniones de los demás.
En la realidad nacional, y con mayor énfasis en la sede de
gobierno, éste derecho es violado a cualquier persona u
organización que intente expresar una opinión o criterio
contrario o irrelevante a los intereses del gobierno de turno,
que a diferencia de los movimientos afines al oficialismo no
tienen acceso a lugares tan representativos como la Plaza
Murillo, o son sujetos al sabotaje de cobertura mediática
oficialista, además de sufrir fuertes represiones policiales.
Por ello, la libertad de expresión dentro de nuestro sistema
democrático, es un privilegio para aquellos que comulgan con las
premisas oficialistas, o aquellas fuerzas con una estructura
establecida en el escenario político actual.
4.
Fuentes de
información alternativas: Derecho al acceso a diversas fuentes
de información, las cuales deben caracterizarse por la
imparcialidad en la noticia.
Lamentablemente en Bolivia, y con mayor énfasis en el último
tiempo, la estructura mediática carece de principios éticos,
morales y democráticos, ya que tanto medios oficialistas, como
privados, se caracterizan por la tergiversación intencional de
la información, desinformando, polarizando y parcializando
noticias que reflejan sus propios intereses de poder,
distorsionando las necesidades colectivas con el fin último de
proyectar una realidad distinta acorde a sus prioridades.
En el área rural, el gobierno durante el último año ha realizado
muchas inversiones y esfuerzos para lograr una cobertura total a
nivel nacional de los medios de comunicación estatales, creando
de ésta manera, en muchos lugares por una primera vez, la opción
del acceso a la información; sin embargo, dichos medios
solamente reflejan la posición oficial, sin brindar espacios a
diversas opiniones.
5.
Autonomía de
asociación: Libre asociación de grupos políticos o de intereses
grupales específicos que son necesarios y deseables en una
democracia de país, siendo una fuente de educación cívica,
proveyendo información, oportunidad de debate y formación de
habilidades políticas.
Los intereses personales, económicos y/o políticos resumidos en
la ambición del poder, concentrada de forma prácticamente
natural entre los grupos que hoy detentan poder, generan
barreras al ejercicio de este derecho constitucional y universal
cuando ven amenazados sus intereses y disminuidas sus
posibilidades de mantener el poder.
6.
Ciudadanía
inclusiva: Las anteriores instituciones son de aplicación
universal para todos los residentes de un país, con igualdad
ante la ley.
En Bolivia, la ciudadanía inclusiva, con implicancia de
participación universal, es alcanzada y ejercida en los momentos
electorales, sin embargo, el verdadero eje de poder en el día a
día se concentra en el eje político, económico y judicial del
país, dejando de lado en la práctica los posibles aportes y
participaciones de una minoría de la sociedad, concentrada en
departamentos no priorizados y áreas rurales.
Por una
parte, todas estas diferencias, violaciones y/o distorsiones
entre lo dispuesto por las instituciones de una democracia y la
realidad política, económica y social en Bolivia, generan
inestabilidad política regional y nacional, factor que afecta
negativamente al crecimiento económico y por ende al desarrollo
nacional.
Por otra
parte, algunas autoridades públicas de turno en este último
tiempo, han aplicado instrumentos políticos-democráticos
erróneamente, tal como los referéndums nacionales en temas de
alta especialidad técnica, estrategia y política, sin considerar
deliberadamente la poca o inexistente formación y conocimiento
de la población sobre tan importantes temas; todo ello, con el
único fin de liberarse de una responsabilidad que atañe a sus
investiduras, generando políticas de Estado lejanas al óptimo y
que mas bien reflejan decisiones hormonales y pseudo
patrióticas, coyunturales y sin un verdadero análisis de futuro
económico, político, social y geopolítico del país.
En este
sentido, considerando modelos económicos tales como ser el
planteado por Barro en base al modelo de crecimiento económico
propuesto por Solow, probablemente lo que debemos esperar es que
se determine la existencia de una relación negativa entre la
inestabilidad política y la tasa de crecimiento de producción
per capita nacional.
Lo que queda
ahora por determinar, es el nivel o el grado en el cual el
desarrollo económico nacional se ha visto afectado por un mal
uso y aplicación de los instrumentos y pilares del sistema
democrático nacional, por parte de muchos lideres políticos.
(*)
Javier Ayala
A., Msc. Desarrollo Económico y Cooperación Internacional,
Economista-Investigador
INESAD y
Valeria Miranda A., abogada reciben comentarios a:
javier_ayala_a@hotmail.com .
(1) Dahl, Robert A. (2005) “What
Political Institutions Does Large-Scale Democracy Require?”
Political Science Quarterly, Volume 120, Number 2, Summer
2005.
Ó
Institute for Advanced Development Studies 2006.
The opinions expressed in this newsletter are those of the
author and do not necessarily coincide with those of the Institute.
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