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Las brechas que restringen la inversión en Bolivia
Por
Luis
Carlos Jemio*,
La Paz,
7
Abril
2008.
En la década
de los 60, Chenery (1)
escribió acerca de las brechas que restringían el crecimiento
económico en los países en desarrollo. El identificaba 2 brechas
importantes: i)
la brecha del ahorro, es decir, los países en desarrollo no
generaban suficiente ahorro para financiar mayores niveles de
inversión que les permitiera crecer a tasas más elevadas; ii)
la segunda brecha identificada era la de divisas, es decir, los
países en desarrollo tenían escasez de divisas para importar
bienes de capital, bienes que no producían y tenían que ser
importados, por lo que al no existir suficientes divisas, la
inversión se veía restringida y por lo tanto la capacidad de la
economía de crecer a mayores tasas. Según el modelo de 2 brechas
de Chenery, el nivel de inversión iba a estar determinado por la
brecha más restrictiva.
En la década
de los 90 ,
Bacha
(2)
hizo una reevaluación del modelo de 2 brechas de Chenery, y
agregó la brecha fiscal como una tercera brecha adicional. Los
programas de estabilización aplicados en la década de los 90
habían restringido sustancialmente el gasto público, por lo que
los niveles de inversión pública tendían a ser muy bajos. Bajo
el supuesto que existe una relación positiva entre la inversión
pública y privada (crowding-in), una inversión pública más baja
se traducía en menores niveles de inversión privada y por lo
tanto, en menor nivel de inversión global y más bajo crecimiento
económico.
Bolivia ha
atravesado en las últimas décadas por períodos donde las tres
brechas han limitado claramente la inversión y crecimiento del
país. En la década de los 70, los flujos de financiamiento
externo recibidos, hicieron que no existiera una restricción en
la disponibilidad de divisas. Sin embargo, se produjo un boom de
consumo, por lo que fue la brecha del ahorro la que restringió
los niveles de inversión. En la década de los 80, la crisis de
la deuda externa impuso al país un fuerte estrangulamiento
externo, por lo que la escasez de divisas para importar bienes
de capital se constituyó en la principal restricción a la
inversión y al crecimiento económico. En la década de los 90, la
brecha fiscal alcanzó una mayor preponderancia, ya que la
restringida posición fiscal que experimentó el país redujo
sustancialmente su capacidad de emprender proyectos de
infraestructura pública, que permitieran al sector privado
desarrollarse y a la economía en su conjunto alcanzar mayores
tasas de inversión y crecimiento. |
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En los
últimos dos años sin embargo, el país entró en una etapa en la
que ninguna de las tres brechas está limitando la inversión y el
crecimiento. El ahorro interno por ejemplo, se encuentra en
niveles cercanos al 26% del PIB, el superávit en la cuenta
corriente de la balanza de pagos en alrededor del 13% del PIB,
el superávit fiscal ha estado en niveles de 4% del PIB en 2006 y
1,8% del PIB en 2007, y la inversión pública se ha situado en
niveles superiores al 10% del producto. Sin embargo, a pesar de
estas condiciones favorables, la inversión privada sigue en
niveles absolutamente bajos, siendo la tasa de inversión total
de solamente 13% del PIB.
Aparentemente, la inversión en Bolivia se encuentra restringida
en la actualidad por una cuarta brecha, que tiene mucho más que
ver con las expectativas que los empresarios tienen sobre el
clima de negocios actual y futuro existente en Bolivia. La tasa
de inversión en 2007 ha sido solamente de un 12,4% del PIB,
insuficiente para garantizar un crecimiento sostenido a largo
plazo. Estas bajas tasas son explicadas por la situación de
incertidumbre política y económica que atraviesa el país desde
hace ya varios años, y que ha desalentado las inversiones del
sector privado, nacional y externo. No existen señales para la
inversión en áreas fundamentales, como los acuerdos comerciales
con estados Unidos y Europa, el respeto a la propiedad privada
en los sectores de la agricultura, minería e hidrocarburos,
sobre el papel que le corresponderá al sector privado en
sectores de servicios como electricidad y telecomunicaciones,
las prohibiciones a las exportaciones, etc. Todos estos factores
tienden a ahuyentar a potenciales inversionistas, y por lo tanto
disminuyen las perspectivas del país de crecer a tasas más
elevadas.
.
(*)
Investigador, Instituto de Estudios Avanzados en Desarrollo, La
Paz, Bolivia. El Autor felizmente recibe comentarios a:
lcjemio@grupointegral.bo.
(1) Chenery, H.B. (1969) ‘The Two Gap
Approach to Aid and Development: A Reply to Bruton’, American
Economic Review, (59):446 (June).
(2) Bacha, E.L. (1990) ‘A Three-gap
Model of Foreign Transfers and the GDP Growth Rate in Developing
Countries', Journal of Development Economics, 32:279-96.
Ó
Institute for Advanced Development Studies 2006.
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