Gas Natural
en el Cono Sur: A través del mar y para la gente
Por Mauricio Medinaceli*,
La Paz, 7 Julio 2008.
En este breve artículo se analizan aspectos generales (oferta,
demanda y precios) de los mercados de gas natural del Cono Sur
(1)
y a guisa de conclusiones, se proponen algunas conjeturas
sobre las perspectivas futuras en dichos mercados.
1. El mercado de Gas Natural
El principal productor de gas natural dentro el Cono Sur es
Argentina, durante el período 1990-2006 su producción
representó casi el 62% del total de la región; luego le siguen
Brasil y Bolivia y, en los últimos años, la producción del
Perú posee una participación interesante en el agregado. La
tasa de crecimiento promedio anual de la producción total fue
5, donde se destacan Perú, con 15% y Brasil, con 7%.
Curiosamente el caso Boliviano no se advierte un crecimiento
elevado ya que, antes del boom exportador al Brasil, ya
habían volúmenes exportados a la República Argentina.
Puesto que el gas natural está aleatoriamente distribuido
geográficamente en la región, existen países exportadores e
importadores netos. Ello genera un espacio para el comercio
internacional de este recurso. En este sentido, la Figura 1 presenta dos cocientes:
exportaciones/producción total e importaciones/producción
total, siempre al interior del Cono Sur. Este indicador
refleja, de alguna manera, el grado de apertura en el comercio
internacional de gas natural dentro la región. Se distinguen
dos períodos claros y uno incierto, el primero que abarca la
primera mitad de la década de los noventa, donde la compra y
venta de gas natural era estable; el segundo, desde 1998 hasta
el año 2004 se caracteriza tasas elevadas de compra y venta de
gas natural; finalmente, la tercera etapa aún queda incierta,
no queda claro si este la pasada tendencia creciente se
estancará o aún persistirá.
Figura
1:
Comercio Internacional de Gas Natural en el Cono Sur

Fuente:
SIEE-OLADE.
¿Qué sectores impulsaron la demanda de gas natural? La
respuesta depende directamente del país considerado, por ello,
el análisis se realizará para cada uno de ellos. En el caso
Argentino, el principal motor de crecimiento fue el
transporte, en particular, el Gas Natural Vehicular (GNV),
luego se sitúan la industria y el consumo residencial. Por
otra parte, en Bolivia la demanda para la generación eléctrica
es la principal fuente de crecimiento, luego le siguen la
industria y en tercer lugar -aunque no despreciable-, la
demanda por GNV. Algo que vale la pena rescatar, de estas dos
economías, es que el gas natural dejó de ser fuente de energía
únicamente para empresas y generadoras termoeléctricas;
actualmente, con el consumo de las familias (en Argentina) y
en los vehículos (en ambos países), este insumo pasó a
constituirse una variable empresarial y también social.
En Brasil y Chile se observa que los sectores tradicionales,
industria y generación eléctrica, son los principales motores
del crecimiento. Se evidencia también que Brasil tiene una
importante y no despreciable participación del GNV.
Finalmente, la situación de Perú y Uruguay que, de manera
similar a Brasil y Chile, presentan un mercado de gas natural
“naciente” o en desarrollo.
2. Breve reseña sobre los Precios
En la Figura 2 se presentan los
precios finales del gas natural para los consumidores
industriales, por su parte, en la Figura 3
se destaca la misma información para los consumidores
residenciales. En ambos casos se observa un patrón similar: en
países importadores de gas natural sus precios tienden a
incrementarse, mientras que en aquellos que son productores
los precios internos de gas natural tienden a ser inferiores e
inclusive a disminuir en algunos casos. Ciertamente esta
distorsión en los precios generará un impacto correspondiente
en el abastecimiento del mercado interno.
Figura 2:
Precios del Gas Natural en el Sector Industrial

Fuente:
SIEE-OLADE.
Figura
3:
Precios del Gas Natural en el Sector Residencial

Fuente:
SIEE-OLADE.
¿Por qué los precios en los países importadores tienden a
incrementarse? La razón es clara y sencilla: los contratos de
importación de gas natural establecen que los precios de venta
deben ajustarse en función a los precios internacionales del
petróleo.
3. Reflexiones sobre las Perspectivas
Futuras
Con base en las cifras y tendencias comentadas en los párrafos
anteriores, se pueden identificar, al menos, dos
características del mercado de gas natural que pueden tener un
impacto relevante en el futuro. La primera está relacionada
con el equilibrio entre exportaciones e importaciones de este
producto dentro la región, hasta el momento las importaciones
de gas natural son iguales a las exportaciones, dicho de otra
forma, todo lo que demanda la región se produce al interior de
la misma. Sin embargo, debido políticas internas en los países
productores e importadores, que no son tema de análisis en
este documento, se espera que en el futuro las importaciones
de gas natural crezcan a una tasa mayor que las exportaciones,
la brecha resultante sería completada con proyectos de GNL,
con gas natural del África y Asia.
Figura 4:
Perspectivas futuras en el comercio internacional de gas
natural

¿Qué se puede esperar en materia de precios del gas natural?
Ciertamente las condiciones de arbitraje generarán que los
precios de la región tiendan a alinearse a los
internacionales, sin embargo, ello podría demorar algún tiempo
hasta que, por lo menos, se deprecien completamente las
plantas de regasificación que actualmente se construyen. La
razón es clara, mientras estos proyectos de LNG recuperan su
inversión, es muy probable que los precios de compra y venta
pactados no incorporen la volatilidad de los mercados spot
internacionales.
La segunda conjetura sobre el futuro tiene que ver con el
desarrollo de los mercados de gas natural en la región. Como
quedó claro mediante la observación y discusión de las
estadísticas presentadas, no todos los países se encuentran
con el mismo desarrollo en el uso del gas natural. Mientras
algunos están en la primera etapa, con el consumo concentrado
en la generación eléctrica y la industria, otros ya están más
avanzados, diversificando su consumo a las familias y
vehículos, también existen, por supuesto, economías
intermedias. Por ello, no se espera que la demanda por este
producto disminuya en el futuro y, más aún, los drivers
de la misma podrán ser, además de la industria y generación
eléctrica, el consumo familiar y vehicular. En este sentido, y
como se adelantó al inicio de este documento, el gas natural
deja de ser un problema únicamente entre gobierno y empresas.
De la última idea vertida en el párrafo anterior queda una
reflexión necesaria: hasta ahora, frente al desabastecimiento
de gas natural, las industrias o generadoras eléctricas pueden
encontrar sustitutos al mismo, si bien caros e ineficientes,
que solucionan el problema en el corto plazo. Sin embargo,
cuando el consumo está diversificado a las familias
(residencial y GNV) dicho desabastecimiento genera un costo
social mucho más elevado, por ello, la madurez en el mercado
de este producto debe estar acompañada con estrictas políticas
económicas y energéticas que aseguren la provisión del mismo,
en el corto y mediano plazo, permitiendo que el viejo y
empolvado baúl de los recuerdos nuevamente nos muestre las
ventajas de la integración.