En los últimos años el sector
hidrocarburos capturó la atención de analistas, investigadores
y público en general, gracias a la elevada volatilidad en los
precios internacionales del petróleo. De acuerdo a la
información publicada por la Energy Information
Administration, el 3 de julio del año 2008 el precio del
West Texas Intermediate (WTI) alcanzó un máximo
histórico de US$/Barril 145.31; sin embargo, ayer este preció
se situó en US$/Barril 61.04, menos de la mitad de su valor
máximo. Así, no es casualidad que el comportamiento de los
precios internacionales haya sido (y continúa haciéndolo)
sujeto de amplio análisis.
No obstante de ello, en este
artículo se propone revisar las cifras, para América Latina y
el Caribe, de otra variable, tanto o más importante que el
precio, la producción de petróleo. Puesto que tradicionalmente
la región en su conjunto se ha caracterizado por ser
productora neta de petróleo, es útil analizar cómo se comportó
la producción de este producto en una coyuntura de precios tan
particular, como la señalada en el párrafo anterior.
Utilizando datos de Argentina,
Brasil, Ecuador, México y Venezuela, que en conjunto
representan más del 90% de la producción total de petróleo en
América Latina y el Caribe, se construyó la Figura 1. En ella
se muestra la producción mensual, durante el período
2006-2008, expresada en millones de barriles por día (MM Bpd).
Figura 1: Producción de Petróleo en América Latina y el
Caribe (MM Bpd)

Fuente:
ELADE.
Queda claro que la producción
de petróleo no tuvo la tendencia creciente observada en los
precios, de hecho, la tasa de crecimiento promedio anual del
2007 fue -3.1% y, en lo que va del año 2008 se registra -0.7%.
Ciertamente no todos los países presentan el mismo
comportamiento, mientras la producción de México y Ecuador ha
disminuido bastante, la de Brasil y (para el año 2008) la de
Venezuela se incrementó. No obstante, el crecimiento en
algunos países no ha sido suficiente para revertir la
tendencia decreciente ya anotada.
¿La menor producción se debe a
una caída en la demanda de petróleo? La respuesta es no.
Tomando en cuenta la demanda de hidrocarburos líquidos de
Argentina, Brasil, Costa Rica, Ecuador, México, Nicaragua,
Perú y Uruguay (que representan casi el 80% de la demanda
total) se construyó la Figura 2. Al igual que en el caso de la
producción, en esta Figura se presenta el comportamiento
mensual de la demanda por hidrocarburos líquidos. Claramente
se observa una tendencia creciente en el tiempo, de hecho, el
crecimiento promedio anual del año 2007 fue 7.8% y 1.1% el año
2008.
Figura 2: Demanda de
Hidrocarburos Líquidos (MM Bpd)

Fuente:
ELADE.
¿Por qué la producción disminuye en esta coyuntura de precios?
Por supuesto, responder esta pregunta va más allá del alcance
de este documento y aún queda mucho trabajo estadístico que
hacer. Sin embargo, algunas hipótesis pueden ser propuestas,
en un afán por motivar la investigación sobre este tema. La
primera propone que el shock de precios positivo de los
últimos años motivó a que los países de la región incrementen
su participación fiscal en la renta petrolera, de esta forma,
precios elevados habrían beneficiado las arcas fiscales antes
que generar una mayor inversión. Ello tal vez explique las
cifras de la Figura 3, donde se presenta la tasa de
crecimiento promedio anual de las reservas de petróleo,
ciertamente se aprecia una tendencia decreciente.
Figura 3: Tasa de
Crecimiento de las Reservas Probadas de Petróleo

Fuente:
ELADE.
La segunda hipótesis podría estar relacionada con la
naturaleza misma del sector hidrocarburos. Los elevados
precios del petróleo habrían acelerado la inversión en algunos
países, sin embargo, ella tiene un período de maduración de 2
a 3 años, por ello su impacto sobre la producción no es
inmediato. Tal vez esta hipótesis podría verificarse en países
como Brasil, donde la inversión en el sector no cayó
drásticamente. Una tercera hipótesis también parece inherente
al sector hidrocarburos, ella se relaciona con el agotamiento
natural de los campos. Probablemente México es el caso más
ilustrativo, la declinación natural del campo Cantarel impacta
seriamente en la producción total del país.
Creo que la resaca de una
coyuntura de precios tan favorable, como la vivida en los
últimos años, ya comenzó. Es tiempo de analizar qué pasó y,
más importante, que pasará con el sector hidrocarburos en
nuestras regiones productoras. ¿Serán estos nuevos tiempos más
prudentes? Todo dependerá de esta lotería de precios que, de
cuando en cuando, nos toca jugar.