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Reformas
Estructurales y
Empleo
Por Luis Carlos Jemio*,
La Paz,
17 de agosto
2009.
El proceso
de capitalización ejecutado durante los años 90 fue exitoso en
promover un incremento sustancial de flujos de inversión
extranjera directa (IED) en sectores importantes de la economía,
como es el caso de los hidrocarburos, telecomunicaciones,
energía eléctrica y transporte.
Sin
embargo, una de las limitaciones más importantes de este proceso
fue que éste estuvo esencialmente concentraron en atraer
inversión en sectores económicos intensivos en capital; siendo
los incrementos de las inversiones en sector intensivos en mano
de obra poco significativos. Las innovaciones tecnológicas e
incrementos de productividad estuvieron por lo tanto también
concentradas en sectores no intensivos en empleo y no se tuvo
efectos de difusión (o de demanda de consumo intermedio) sobre
las restantes actividades del país, donde si está concentrada la
mayor parte de la fuerza laboral, como es el caso de la
manufactura, sector agropecuario, construcción, etc.
IED,
Empleo, Productividad e Ingresos Reales Sectoriales

Fuente: Elaboración propia en base a información del INE
La
capitalización de las empresas públicas, los cambios
introducidos a la regulación sectorial y otras reformas
estructurales adicionales, incentivaron un mayor flujo de
inversión hacia sectores como los hidrocarburos,
telecomunicaciones, sector eléctrico, financiero, etc., que en
promedio concentran el 14,5% de la población ocupada del país
(ver cuadro). Por el contrario, sectores con mayor intensidad en
el empleo de mano de obra, como es el caso de la manufactura,
agricultura y servicios, que en conjunto comprenden el 85,5% de
la población ocupada, tuvieron en general menores flujos de IED.
Durante el periodo 1996-2007, los sectores intensivos en capital
recibieron en promedio un flujo anual de IED de US$ 563
millones, mientras que aquellos intensivos en mano de obra
recibieron en promedio US$ 174 millones. Ambos grupos de
sectores tienen aproximadamente una participación similar en la
generación del PIB nacional, siendo la participación de las
actividades intensivas en capital de 47% del PIB, mientras que
la de las intensivas en mano de obra es de 53% del PIB. Esto
hace que existan grandes diferencias en la productividad de la
mano de obra entre ambos grupos de sectores, ya que la
productividad de la mano de obra en los sectores intensivos en
capital es 5 veces mayor a la productividad en los sectores
intensivos en trabajo. Finalmente, las brechas de productividad
existentes entre estos dos grupos de actividades también se
traducen en diferencias significativas en los ingresos
laborales, percibiendo los trabajadores en los grupos intensivos
en capital ingresos 3 veces mayores a los de los trabajadores
ocupados en los sectores intensivos en mano de obra.
Estas
brechas existentes pudieron también haber contribuido a reducir
el apoyo de la población a las reformas estructurales aplicadas
durante los años 90 .
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Este artículo fue elaborado
en cooperación con Maestrías para el Desarrollo (MpD) y IDRC.
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(*) Director, Grupo
Integral S.R.L. y investigador de INESAD.
El autor agradece
cualquier comentario sobre el artículo
a:
lcjemio@grupointegral.bo.
Ó
Institute for Advanced Development Studies 200 9.
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