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Edú
Por Luis Carlos Jemio*, La Paz, 29 Marzo 2010.
Como ya muchos de los lectores deben saber, el día miércoles 24
de marzo dejó de existir Eduardo Antelo Callisperis (Edú) a
causa de un ataque al corazón. Al momento de su deceso, Edú se
encontraba viviendo en la ciudad Washington, donde desempeñaba
funciones en el Banco interamericano de Desarrollo.
Tuve la suerte de
conocer a Edú en el año 1993 en UDAPE, donde trabajamos juntos
por un periodo breve. Al año siguiente nos volvimos a encontrar
en UDAPE donde trabajamos juntos en la dirección de esa
institución hasta el año 1997. Durante ese periodo tuve el
privilegio de descubrir y hacerme amigo de una de las personas
más extraordinarias que conocí en mi vida. Edú me demostró
durante esos años su gran capacidad profesional. Para ese año él
había obtenido recientemente su Doctorado en Economía en la
Universidad de San Paulo en Brasil y había retornado a Bolivia
para aportar al país. Tenía una gran inteligencia y capacidad de
convencer a las personas con argumentos e ideas. También tenía
una capacidad ilimitada para escribir documentos sobre diversos
temas de economía, los cuales eran altamente relevantes y de una
gran calidad técnica. Edú siempre se destacó en ese aspecto a lo
largo de toda su vida profesional y fue uno de los economistas
más brillantes que tuvo Bolivia.
Sin embargo, lo más
importante para mí fue descubrir a Edú como ser humano. Durante
esos años compartimos innumerables momentos juntos durante las
largas horas de trabajo, e incluso fuera de las mismas, lo cual
ocurría casi todos los días de la semana. Siempre mantuvo un
sentido positivo de la vida, encontrando y resaltando en cada
circunstancia el lado positivo de las cosas y de las personas.
El siempre fue una persona amable, amistosa y querida por
todos. Estoy seguro que, al igual que yo, muchos consideraban
a Edú como uno de sus mejores amigos.
Edú se destacaba
también por su gran liderazgo entre sus colegas, no solamente
por su capacidad intelectual y profesional, sino también por su
trato cordial, sentido de humor y la forma amistosa de
transmitir ideas y comunicarse con la gente. El fue un gran
motivador y contribuyó con muchas ideas durante esos años, en
que UDAPE tuvo uno de sus periodos más productivos en términos
intelectuales.
En los años siguientes
y hasta el momento de su muerte nunca deje de estar en contacto
con él. Me alegraba enormemente, aunque no me sorprendía, al
enterarme de sus éxitos profesionales, inicialmente como
Viceministro en el Ministerio de Hacienda, y posteriormente como
funcionario internacional de la CAF y del BID.
Amante de las largas
charlas de café y de compartir con los amigos, era la persona
que convocaba y aglutinaba a los amigos. A través de él uno se
encontraba con las demás personas. Ya su partida a Washington
para trabajar el BID el año 2007 fue una gran pérdida para todos
nosotros, que nos quedamos aquí en La Paz extrañando su
presencia. Ahora con su partida definitiva no nos queda más que
resignarnos a la idea que nunca más veremos a nuestro querido
Edú ni disfrutaremos de su amistad y compañía, aunque siempre lo
llevaremos presente en nuestros pensamientos y entre nuestros
recuerdos más queridos.
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