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Código de Trabajo o Árbol de Navidad?
Por Antonio Saravia*, La Paz, 12 abril 2010.
El pasado mes el gobierno boliviano entregó a la Central
Obrera Boliviana (COB) el anteproyecto de Código de Trabajo que,
de aprobarse, sustituiría a la Ley General del Trabajo vigente
desde 1942. La COB tiene hasta el 1 de Mayo para revisar el
documento antes de que este pase a la Asamblea Plurinacional.
No tengo la menor duda de que tanto la COB como la Asamblea
Plurinacional aprobarán sin reparos el nuevo código. Quién
podría resistirse a un árbol de Navidad lleno de regalos? Porque
este anteproyecto es precisamente eso, una sarta de beneficios
que ninguna persona con corazón se atrevería a rechazar. Veamos
una muestra:
1. El artículo 12 del anteproyecto dice: “Toda persona
tiene derecho al trabajo digno con seguridad industrial y salud
ocupacional, sin discriminación y con remuneración justa,
equitativa y satisfactoria, que le asegure para si y su familia
una existencia digna; también tiene derecho a una fuente laboral
estable, en condiciones equitativas y satisfactorias.”
Así es, con un artículo – y un abracadabra -, se solucionaron
todos los problemas del país. Apenas se apruebe este código,
todo boliviano y boliviana tendrá el derecho a un trabajo “digno,”
“estable,” “justo,” y “satisfactorio.” Pero cómo no se nos
ocurrió antes? Solo había que escribirlo en una ley y listo,
adios al desempleo y la pobreza.
2. El anteproyecto
aumenta el número de “bonos.” Si el código se aprueba, los
trabajadores tendrán derecho legal a pagos extra si asisten a
trabajar todos los días (un bono por hacer lo que se debe hacer?),
si son puntuales (idem), si requieren de refrigerio, si
necesitan movilidad o transporte, si trabajan en las fronteras,
si trabajan en condiciones peligrosas, si se capacitan
técnicamente, si son trabajadores antiguos, y si son
profesionales.
3. De acuerdo al nuevo código, la baja
médica para madres se incrementa de 60 a 90 días, los padres
cuyas esposas o concubinas esten embarazadas no pueden ser
despedidos, y las empresas en las que trabajen más de 10 madres
con niños lactantes deben construir centros infantiles.
4. Los adolescentes deben recibir una “remuneración justa,” no
pueden hacer trabajos peligrosos, y están prohibidos de trabajar
en el exterior.
5. La capacitación técnica de los
trabajadores será gratuita y estará a cargo de una institución
pública que será financiada por las empresas.
6. El
aguinaldo para vendedores de periódico y lustrabotas es
obligatorio. El día de Navidad los periódicos cuestan el doble y
la diferencia es para los “canillitas.”
7. Los
trabajadores tienen derecho a una vacación de 15 días apenas
cumplan 6 meses de trabajo. El 30 de Marzo es feriado para las
trabajadoras del hogar y el 21 de Junio es feriado general por
ser el día del año nuevo aymara.
No les parece fantástico?
Acaso este código no favorece al trabajador como ningún otro?
Parecería que sí. Con todos los bonos, feriados, y beneficios,
los trabajadores deberían experimentar una importante mejora
económica en comparación a su situación actual. Todo suena muy
bueno para ser verdad. La realidad, me temo, es completamente
distinta. Este código de trabajo es algo asi como un Caballo de
Troya, un regalo que por fuera es hermoso pero que por dentro
guarda la destrucción del mercado laboral.
Es un típico
ejemplo de las consecuencias involuntarias generadas por
políticas públicas. Al crear un sinfín de bonos, feriados,
vacaciones, “remuneraciones justas,” estabilidad laboral y
obligar a las empresas a pagar aguinaldos y capacitación técnica,
lo que el gobierno esta haciendo es incrementar tremendamente el
costo de contratar a alguién. Un trabajador boliviano resultará,
con todas estas reglas, carísimo. Las empresas tendrán, por lo
tanto, incentivos a contratar mucho menos que antes. Tratarán de
sustituir trabajadores por maquinarias o simplemente llevarán
sus fábricas al Perú o algún otro lugar en el que contratar
trabajadores sea relativamente más barato. El resultado lógico
de un código como este no es mayor bienestar para el trabajador
sino un incremento en el desempleo. Los trabajadores estarán
perfectamente bien “protegidos” por su código pero las empresas
ya no los contratarán.
De hecho, el desempleo será más
fuerte entre los grupos a los que el nuevo código trata de
proteger más: mujeres y adolescentes. El costo de contratar
miembros de estos grupos demográficos será realmente alto. Las
empresas tienen que pensar en pagar los costos de largas bajas
médicas y centros infantiles, en el caso de mujeres, y en
disminuir riesgos, pagar capacitación, educación, aguinaldos,
etc. en el caso de los adolescentes. Las empresas, por lo tanto,
pensarán dos veces antes de contratar a miembros de estos grupos.
Si encima los adolescentes están prohibidos de trabajar en el
exterior, entonces estarán en un callejón sin salida.
Se
puede argumentar que todos estos beneficios podrían incrementar
la eficiencia del trabajador y así, en el largo plazo, generar
mayor crecimiento económico. El primer contra-argumento es que
estos “trabajadores eficientes” serán la minoría ya que, como
vimos antes, el desempleo aumentará. El segundo contra-argumento
es que el diseño de estructuras de incentivos genera mejoras
significativas en eficiencia cuando estas están asociadas a
resultados o productividad y no a puntualidad o mera presencia
física. Finalmente, para ser efectivas y relevantes, las
estructuras de incentivos deben ser negociadas internamente
entre trabajador y empleador y no impuestas exógenamente por una
ley.
El anteproyecto de código de trabajo es un pliego de
buenas intenciones. Es un árbol de Navidad casi irresistible. La
realidad es, sin embargo, completamente distinta. Al final del
día debemos admitir que mejoras en el bienestar de los
trabajadores no provienen de leyes o códigos mágicos sino de la
estructura misma del mercado de trabajo. El minuto en que se
respeten los derechos de propiedad y la seguridad jurídica, se
disminuya la corrupción y la burocracia, se disminuya la
regulación, y se acaben las trabas a la inversión nacional y
extranjera, las empresas y sus capitales llegarán
progresivamente al país y empezarán a competir por atraer a
trabajadores. Esta competencia hará que los trabajadores mejoren
su situación económica de forma natural y sostenida.
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(*) Autor invitado. Artículo
originalmente publicado en el blog
Evonomics:
http://evonomics.wordpress.com/2010/03/29/codigo-de-trabajo-o-arbol-de-navidad/
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