Hasta hace
unos pocos años, las economías de Bolivia y Perú habían
seguido procesos muy similares. A principios de los 80s
ambas economías experimentaron los efectos de la crisis
de la deuda externa, sufriendo caídas en el producto e
hiperinflación. Posteriormente ambos países aplicaron
programas de estabilización, aunque Bolivia lo hizo con
cinco años de anticipación. Durante la década de los 90,
ambos países
realizaron reformas estructurales dirigidas
a profundizar el modelo de economía de mercado,
consistentes en la privatización de las empresas
públicas, reformas sectoriales dirigidas a promover la
inversión privada, marcos regulatorios sectoriales,
reforma del sistema de pensiones, liberalización
financiera y apertura externa de la economía,
fortalecimiento institucional del Banco Central y otras
instituciones claves del sector público, entre las más
importantes. A finales de los 90 y durante los primeros
años de la década de los 2000, ambas economías sufrieron
los efectos de la crisis internacional originada en la
crisis asiática, la que se manifestó principalmente en
la desaceleración de las economías, tasas elevadas
de desempleo, y crisis bancaria caracterizada por una
elevada mora y contracción del crédito.
Sin embargo,
a partir de 2006, Bolivia realiza un viraje radical en
la orientación de las políticas que había venido
aplicando, cambiando el modelo económico de mercado por
uno donde se espera que el Estado asuma el papel
fundamental en la conducción de la economía. Este cambio
en el modelo económico ha traído como consecuencia hasta
el momento la reversión de algunas de las reformas
aplicadas como es el caso de las nacionalizaciones de
las empresas de hidrocarburos, telecomunicaciones y
electricidad, lo que se ha traducido en una disminución
de los flujos de inversión extranjera directa hacia esos
sectores. El Perú por otra parte ha mantenido el modelo
de libre mercado, profundizándolo incluso con la
negociación de acuerdos de libre comercio con Estados
Unidos y Europa.
Si bien el
cambio en el modelo boliviano es aún relativamente
reciente, es importante realizar un análisis sobre el
comportamiento de algunos indicadores para ambas
economías, con el objeto de comparar el desempeño de dos
modelos de desarrollo económico contrapuestos. El cuadro
siguiente presente algunos indicadores relevantes para
la economía de ambos países para los años 2005 y 2009, a
partir de los cuales es posible obtener algunas
conclusiones interesantes.
Cuadro 1:
Indicadores Macroeconómicos para Bolivia y Perú

Fuente: Cepal y Fondo Monetario Internacional
Nota: El dato de Tasa de Formación Bruta de
Capital que aparece en 2009 corresponde a 2008.
Entre los
años 2005 y 2009 el PIB per cápita en el Perú creció en
términos reales a una tasa promedio anual de 5,5%,
mientras que durante ese mismo periodo el PIB per cápita
real en Bolivia creció a una tasa promedio de 2,8% por
año. Como resultado, el PIB per cápita en el Perú
aumentó durante este periodo de US$ 2.353 (en dólares
del año 2000) a US$ 2.916, mientras que el PIB per
cápita de Bolivia pasó de US$ 1.065 a US$ 1.191.
Durante ese
periodo las exportaciones crecieron en Bolivia a una
tasa anual de 14,8% pasando de US$2,791 millones
(dólares corrientes) en 2005 a US$4,848 millones en
2009; mientras las exportaciones en el Perú crecieron a
una tasa anual de 11,5%, pasando de US$17.368 millones a
US$26.368 millones. Si bien las exportaciones en Bolivia
muestran un mayor crecimiento, es importante mencionar
que durante este periodo el boom de precios de materias
primas tendió a beneficiar más a Bolivia que al Perú,
ya que sus términos de intercambio (TI) subieron entre
2005 y 2009 en 12,9% mientras que en el Perú solo lo
hicieron en 8,4%. Esto significa que en el crecimiento
de las exportaciones para el caso de Bolivia tuvo una
mayor incidencia el componente de efecto precio en
relación al efecto volumen. En el caso del Perú el
efecto precio fue menor y el de volumen fue mayor.
Donde se dan
las mayores diferencias entre ambos países es en el área
de la inversión. La tasa de formación bruta de capital
fijo en Bolivia subió de 13,4% del PIB en 2005 a 17,6%
en 2008, mientras que en el Perú lo hizo de 17,9% a
26,7% durante el mismo periodo. También existe un
elemento cualitativo que es importante mencionar en el
crecimiento de la tasa de inversión en ambos países.
Mientras que en Bolivia la mayor parte del crecimiento
de la inversión se debe a la inversión pública, en el
Perú la inversión ha sido mayoritariamente privada. La
inversión extranjera directa (IED) en Bolivia pasó de
US$-290,8 millones en 2005 a US$425,7 millones en 2009.
En el Perú por su parte la IED pasó de US$ 2.578
millones a US$4.363 millones durante el mismo periodo.
Una mayor tasa de inversión es fundamental para que la
economía genere un crecimiento de largo plazo más
elevado y un mayor potencial de generación de ingresos y
empleo.
Si bien es
aún temprano para determinar cuál de los dos modelos ha
producido mejores resultados, va a ser importante hacer
un seguimiento comparativo a las economías de ambos
países en el futuro, para tener una conclusión más
definitiva sobre este aspecto. En este sentido, la
economía peruana podría convertirse en el caso
contrafactual de la economía boliviana. Es decir, nos
ayudará a responder la pregunta de: ¿cómo se habría
desempeñado la economía boliviana si se habría
continuado aplicando el modelo económico de libre
mercado? El análisis anterior muestra algunos
indicadores importantes que podrían dar una pauta
temprana sobre este aspecto.