Bolivia
es un país heterogéneo en todos los aspectos, incluyendo los
aspectos climáticos, geográficos, culturales y económicos. Esto
significa que los impactos del cambio climático también serán
muy heterogéneos, brindando beneficios a unos y perjudicando a
otros. Para poder captar toda esta heterogeneidad, el presente
documento trabaja a nivel municipal, ya que dentro de cada
municipio, las condiciones son mucho más homogéneas.
El cambio
climático afecta el sector agropecuario por cuatro vías
principales: 1) Por cambios en temperatura, 2) por cambios en
precipitación, 3) por cambios en la concentración de CO2 en el
aire, y 4) por eventos extremos. El impacto de cada uno de estos
efectos varía entre municipios.
El modelo
climático PRECIS prevé aumentos en temperaturas de 3.4 - 5.1ºC
en el escenario A2 y de 2.4 - 3.7ºC en el escenario B2, con
mayores aumentos en el norte del país y en el Altiplano. El
impacto de estos aumentos dependerá del punto de partida, ya que
los lugares actualmente fríos (el Altiplano) se beneficiarían
por mayores temperaturas, mientras que áreas actualmente
calientes (las tierras bajas) se verían perjudicados por
temperaturas aún más altas.
Los
impactos de los cambios en precipitación generalmente son
mayores que los impactos de cambios en temperatura, parcialmente
porque los rendimientos agropecuarios son más sensibles a
variaciones en precipitación, y parcialmente porque los cambios
en precipitación previstos por el modelo PRECIS son mucho más
grandes que los cambios en temperatura. Para el escenario A2, el
modelo prevé un leve aumento en precipitación a nivel nacional
(+4%), pero con enormes diferencias entre municipios (entre -50%
y +51%). Para el escenario B2, el modelo prevé una leve
disminución a nivel nacional (-1%), pero también con enormes
diferencias entre municipios (entre -51% y +43%). En general,
las áreas más secas se volverán aún más secas y las áreas más
húmedas recibirán aún más precipitación, pero con excepciones
importantes, sobre todo en Oruro y Santa Cruz donde se prevé
aumentos en precipitación en áreas ahora relativamente secas.
Dado que los niveles de precipitación tienden a volverse más
extremos, esto causaría daños a las actividades agropecuarias en
la mayoría de municipios (excepto en Oruro y Santa Cruz).
La
fertilización de CO2 tendría un efecto positivo en todas las
áreas, pero más para cultivos C3, como soya, y menos para
cultivos C4, como maíz. Para 2100 se espera aumentos en
rendimientos por fertilización de CO2 de 20-27% en el escenario
A2 y de 12-18% en el escenario B2. Estos aumentos son
suficientes para convertir las pérdidas por cambios en
temperatura y precipitación a ganancias totales en la gran
mayoridad de municipios. Las excepciones son los municipios de
Beni y Pando, donde el efecto negativo de los grandes aumentos
en temperatura predominan, y en Chuquisaca, donde las grandes
reducciones en precipitación predominan.
Finalmente incluimos el efecto adverso de eventos extremos
(sobre todo precipitaciones fuertes) cuya frecuencia aumentará
sustancialmente de acuerdo al modelo PRECIS.
En total,
a nivel nacional, estos 4 componentes del cambio climático
tendrían un efecto positivo sobre los ingresos rurales en 2100
de 4,8% en el escenario A2 y 1,5% en el escenario B2. El
departamento que más se beneficiaría del cambio climático es
Oruro, que se volvería menos frío y menos árido que ahora. En
cambio, el departamento que más perdería sería Beni, que se
volvería aún más caliente, más húmedo y con mayores perdidas
como consecuencia de más inundaciones.
Al nivel
nacional, estos impactos corresponden a un efecto positivo del
cambio climático en 2100 sobre el sector agropecuario de 0,51% y
0,15% del PIB, respectivamente. Estos porcentajes aumentarían
casi linealmente desde 0% en 2000.
Sin
embargo, hay que interpretar estos datos con mucha precaución.
Lo que más determinan los resultados son los cambios en
precipitación previstos por el modelo PRECIS, y ellos tienen
bastante incertidumbre.