Bolivia
es en uno de los países con mayor vulnerabilidad a enfermedades
en Latinoamérica. De los 327 municipios que se tenían el 2003,
gran parte de ellos presentaron altos grados de vulnerabilidad
en lo que se refiere a las Enfermedades Diarreicas Agudas (EDA’s)
e Infecciones Respiratorias Agudas (IRA’s) en el occidente del
país y alta vulnerabilidad en Malaria y Dengue en los municipios
del oriente.
A partir
de la construcción de una base de datos a nivel municipal, en
este estudio se ha modelado la relación entre factores
climáticos (temperatura promedio, precipitación promedio,
variabilidad de temperaturas, variabilidad de precipitación) y
el nivel de vulnerabilidad de las cuatro enfermedades
mencionadas anteriormente, y se ha usado el modelo estimado para
simular los efectos del cambio climático previsto por el modelo
PRECIS hasta el 2100. La modelación se realizó a nivel municipal
para poder tomar en cuenta la gran heterogeneidad de Bolivia.
Los
resultados de los modelos sugieren que los cambios climáticos
previstos por el modelo PRECIS hasta el año 2100 y los cambios
esperados en las variables socioeconómicas y demográficas
tendrán impactos positivos sobre el grado de riesgo de las
enfermedades analizadas; sin embargo, dichas impactos positivos
no pueden atribuirse al cambio climático en el caso de las EDA’s
y la Malaria, sino a mejoras en variables de orden
socioeconómico y demográfico como son la tasa de urbanización y
los años de educación que se esperan sucedan para el 2100. De
hecho en el escenario sin cambio climático los resultados serían
mucho más favorables para estas enfermedades.
En lo que
se refiere a las EDA’s, en el año base se tienen 99 municipios
en Bolivia que tiene un nivel muy alto de vulnerabilidad. Los
departamentos más vulnerables son Oruro, Potosí y La Paz,
mientras que los menos vulnerables son Santa Cruz, Tarija y
Beni. En el escenario sin cambio climático, solamente 11
municipios tendrían este nivel de vulnerabilidad el año 2100,
mientras que en el escenario A2 con cambio climático, 89
tendrían un nivel muy alto de vulnerabilidad el año 2100. Esto
muestra un efecto adverso del cambio climático sobre las EDAs a
nivel nacional.
Para el
caso de las IRA’s, en el año base existen 103 municipios con un
nivel muy alto de vulnerabilidad, para el 2100 sin cambio
climático se esperaría que la situación se mantenga. Sin embargo
en el escenario con cambio climático se tendrían 76 municipios,
lo que sugiere que los cambios climáticos tendrán un efecto
beneficioso sobre la vulnerabilidad de esta enfermedad, lo cual
es atribuible a que estas enfermedades tienen mayor propensión
en zonas frías, las cuales aumentarían su temperatura según el
modelo PRECIS.
En el
caso del Dengue, en el año base se tienen 87 municipios que
presentaron brotes de la enfermedad, concentrados principalmente
en los departamentos de Santa Cruz y Beni. Los modelos predicen
que los cambios climáticos disminuirán el riesgo de la
enfermedad en estos departamentos, pero la incrementarán en los
municipios que en el año base no presentaron casos. Por ejemplo,
el Departamento de Cochabamba pasa de 2 municipios en el año
base a 11 en el 2100. Esta situación puede ser atribuida al
incremento en la temperatura en zonas frías y por el otro lado a
que el excesivo calor de otras zonas provoquen que estas no sean
las ideales para el desarrollo de la enfermedad.
Finalmente, para la malaria en el año base se tienen 135
municipios de alta vulnerabilidad a la enfermedad, para el 2100
sin cambio climático se espera que sólo 1 municipio tenga
vulnerabilidad alta (Presto en Chuquisaca). En el escenario A2
con cambio climático la situación sería exactamente lo mismo, lo
que nos muestra que en general no son las variables climáticas
que son importantes para la malaria, sino el desarrollo
socio-económico de los municipios.
En el
documento también se estiman las pérdidas económicas que las
poblaciones locales sufrirían por el incremento de estas
enfermedades atribuible al cambio climático y se llega a la
conclusión que los costos económicos sobre la salud son muy
modestas.
Finalmente se recomienda que aunque, aparentemente los cambios
climáticos y los cambios en las variables socioeconómicas y
demográficas muestran efectos relativamente positivos sobre la
salud en Bolivia es esencial implementar políticas que estén
enfocadas a la educación y a la implementación de servicios de
salud (relacionadas a la urbanización) que cuando se hicieron
presentes sobrepasaron los efectos negativos que pueden tener
los cambios climáticos.