En este estudio se analiza la
relación entre los eventos extremos ocasionados por el cambio
climático en Bolivia y la pérdida económica de la
infraestructura productiva (carreteras, edificios, etcétera) y
del sector agropecuario.
Las relaciones entre el cambio
climático y los desastres naturales, y el probable efecto de
estas sobre variables socioeconómicas, han generado un debate
académico y científico que es relativamente reciente. Se puede
esperar que el cambio climático se manifieste a través de
lluvias torrenciales más fuertes, las que ocasionarán
inundaciones más frecuentes y también más dañinas. Las
inundaciones por los efectos de El Niño podrían ser más severas,
consecuencia de un clima más cálido. En regiones con
vulnerabilidad ante las inundaciones, las inundaciones se
constituyen en una amenaza a tomar en cuenta con prioridad, y
Bolivia tiene amplias regiones vulnerables.
Las inundaciones son los fenómenos
climáticos extremos más frecuentes y que más daño causan en el
país, por la frecuencia con la que se presentan y por los
efectos sobre la población y la economía. Las inundaciones se
presentan durante la época de lluvias, afectando a buena parte
del país, principalmente en los llanos orientales. Los
escenarios futuros de mayores precipitaciones a causa del cambio
climático, implicarán que los daños económicos serán más
frecuentes en las regiones con mayor vulnerabilidad hacia las
inundaciones.
En el marco del Plan Nacional de
Rehabilitación y Reconstrucción, se efectuó un relevamiento de
la demanda de proyectos de rehabilitación y reconstrucción a
nivel de las regiones afectadas por los eventos de El Niño y La
Niña (2006-2008). Las inundaciones devastadoras causadas por
estos eventos dejaron pérdidas económicas por 704 millones de
dólares en la infraestructura pública, representando el sector
de transportes el 73% de los eventos/daños a la infraestructura
(daños a carreteras y caminos). Estas inundaciones dejaron
también pérdidas económicas por 410 millones de dólares en la
ganadería y la agricultura.
Utilizando la información sobre la
precipitación diaria promedio observada, se ha establecido una
relación entre precipitación y daño en infraestructura pública y
producción agropecuaria por kilómetro cuadrado, en los
departamentos de Santa Cruz y Beni. Tomando en cuenta además las
estimaciones de precipitación que se tienen en los escenarios
PRECIS A2 y B2, se identificaron para los departamentos de Santa
Cruz y Beni aquellos períodos entre 2071 y 2100 en los que las
condiciones de cambio climático van a originar situaciones de
lluvias similares o superiores en magnitud a las que se dieron
en el fenómeno de El Niño (tomado como referente de umbral de
precipitación). Se establece que en niveles de precipitación
ocasionados por el cambio climático entre 2071 y 2100,
superiores a este umbral y por lo tanto significando episodios
de lluvia fuertes, se experimentarán inundaciones que
ocasionarán pérdidas económicas en las regiones.
Se estiman entonces los efectos
sobre el PIB nacional, que hubieran tenido efecto bajo las
precipitaciones proyectadas. Estos porcentajes estimados de PIB
afectado por pérdidas en la infraestructura y en la producción
agropecuaria, son aplicados posteriormente a la serie de datos
estimados del PIB nacional entre los años 2071 y 2100, para
obtener el daño económico cada año del período.
Un escenario sin cambio climático
es construido para el período 2071-2100, utilizando los datos
históricos de precipitación correspondientes al período
1961-1990. Para esto se toma a este período como representativo
de una situación en la que no se experimentó el cambio
climático, por lo que los datos históricos de precipitación esos
años, también se toman como referentes de una situación sin
cambio climático.
Siguiendo la misma metodología
utilizada para estimar los costos económicos en infraestructura
pública y en el sector agropecuario, bajo el efecto del cambio
climático, se han estimado los costos económicos sin cambio
climático.
La estimación del daño en millones
de dólares de 2007, por efectos del cambio climático (a través
de fuertes precipitaciones e inundaciones) en el escenario A2,
indica que los daños en la infraestructura pública desde al año
2071 y hasta el año 2100, tendrán un costo económico de 93 mil
millones de dólares[1],
representando un promedio anual de 3.113 millones de dólares.
La diferencia anual promedio entre los valores de la situación
con cambio climático y la estimación sin cambio climático es de
1.019 millones de dólares, es decir que en promedio cada año
entre 2071 y 2100 el costo incremental por efecto del cambio
climático en el sector de infraestructura pública será de 1.019
millones de dólares.
Desde al año 2071 y hasta el año
2100, el costo económico por pérdidas agropecuarias tendrá un
valor de 82 mil millones de dólares, representando un promedio
anual de 2.726 millones de dólares. Acá la diferencia anual
promedio entre los valores de la situación con cambio climático
y sin cambio climático es de 1.158 millones de dólares, es decir
que entre 2071 y 2100 el costo incremental promedio anual por
efecto del cambio climático en el sector agropecuario será de
1.158 millones de dólares.
Las investigaciones futuras deben
profundizar en el conocimiento de los impactos del cambio
climático en el país. Es muy importante crear mecanismos de
evaluación económica de los daños, no solamente en situaciones
de grandes desastres, sino de los eventos “habituales” de origen
natural que enfrenta constantemente el país. La capacidad de
planificación y adaptación ante el cambio climático no debe
aparecer solamente cuando se presenta un desastre, siendo
necesario fortalecer (sino es crear) la capacidad de adaptación
en el país.