Home / Reseña del libro / Mercados de Carbono: Cómo No Salvar el Planeta

Mercados de Carbono: Cómo No Salvar el Planeta

Ioulia FentonRead it in English HERE UK flag

RESEÑA DEL LIBRO: Upsetting the Offset (Alterando la Compensación)

Por Ioulia Fenton

Digamos que vives en un país relativamente rico y que tienes una buena vida. Usas grandes cantidades de papel en la oficina; calefacción y aire acondicionado en tu casa; y viajas regularmente en avión, ya sea por trabajo, placer o para visitar a tu familia en el extranjero. Tu sabes que esto causa toneladas de gases de efecto invernadero (GEIs) que son emitidos a la atmósfera, lo que está ocasionando el cambio climático, y también sabes que si todo el mundo tuviese tu estilo de vida, necesitaríamos cinco planetas, no uno, para sobrevivir. Por lo tanto decides hacer algo al respecto. Aunque has comenzado a reciclar, has puesto ampolletas de bajo consumo en la casa, has comprado un Prius, y siempre llevas contigo una botella de agua y tu termo, de alguna manera sientes que esto no es suficiente: el Calculador de Huella de Carbono sigue diciéndote que tu estilo de vida todavía necesita más de cuatro planetas.

Tu quieres hacer más, pero cualquier cambio pareciese ser demasiado sacrificio: te gusta volar por trabajo y vacaciones, y te gusta tener una temperatura agradable en casa durante todo el año. Por lo tanto decides que la mejor solución es invertir en un proyecto en Bolivia para plantar eucaliptus, árbol que absorbe el dióxido de carbono de la atmósfera. El gestor del fondo inversiones verdes te dice que esta es una manera ‘económicamente eficiente’ de lidiar con las emisiones de carbono a nivel global. Esto, porque la diferencia en los precios internacionales significa que puedes obtener una mayor reducción de carbono al invertir tu dinero en países más pobres, en vez de invertirlo en países más ricos como el tuyo. Por ende decides compensar tus emisiones a través de reducción de emisiones en Bolivia, porque parece tener sentido en términos económicos, te liberas del sentimiento de culpa, y como bono extra, no debes renunciar a ninguna de las cosas que has llegado a valorar en tu cómoda vida.

Todo esto suena como una gran idea, ¿o no? Mucha gente sostiene que durante la última década diversos mercados internacionales de carbono han sido creados para que el proceso de inversión en reducción de emisiones – lo que cuenta para todos los GEIs, y no sólo para el dióxido de carbono – sea más simple para los individuos, las empresas, y las naciones. Estos mercados han sido acompañados por un mecanismo llamado Mecanismo de Desarrollo Limpio (CDM, por sus siglas en inglés) el que genera ‘créditos de carbono’ para su fácil intercambio comercial. Países y empresas que contaminan menos de los que les corresponde pueden vender créditos de carbono a países y entidades que contaminan más y que por ende necesitan compensar su exceso. Proyectos como la granja de eucaliptus reciben dinero de quienes desean comprar créditos de carbono, lo que les permite continuar con sus vidas tal y cual son, o simplemente les permite beneficiarse de la transacción.

Entonces, ¿qué podría salir mal con un esquema de este tipo? Este es el tema del libro del 2009 Upsetting the Offset: The Political Economy of Carbon Markets (Alterando la Compensación: La Economía Política de los Mercados de Carbono), una colección de ensayos que destaca muchos problemas relacionados al comercio de carbono y a sus mecanismos asociados. Este libro fue publicado a tiempo para la Conferencia sobre el Cambio Climático en Copenhague, de las Naciones Unidas llevada a cabo en diciembre del 2009.

El prólogo y la introducción dan una visión general sobre los debates hasta la fecha, proporcionando un análisis actual y relevante sobre el comercio de emisiones de carbono alrededor del mundo. Particularmente, formula fuertes argumentos en contra de la utilización de mecanismos de mercado para lidiar con un problema global y ligado a la naturaleza, como lo son las emisiones. Siguiendo la lógica del gestor del fondo de inversiones verdes antes mencionado, todo el sistema está sustentado en convertir a los GEIs –esencialmente polución – en un recurso económico escaso, un producto que puede, en teoría, ser más eficientemente reducido a escala mundial.

Mas, la experiencia nos ha enseñado que los mercados impersonales están abiertos a todo tipo de abusos. Como Steffe Böhm y Siddharta Dabhi indican en la introducción, convertir las emisiones en un producto escaso, incentiva la acumulación y la especulación, lo que de hecho puede causar mayor y no menor contaminación, similar a lo que sucedió con las hipotecas de alto riesgo en Estados Unidos. Como bien dicen, “el único problema es que esta vez estamos especulando con el futuro del planeta, porque el clima no puede ser salvado simplemente por un esfuerzo concertado de todos los gobiernos” (p. 15).

Otra crítica a los mercados de carbono es que no hacen nada para cambiar la estructura y el comportamiento en países ricos. Permiten, al igual que con el protagonista de nuestra historia, que los grandes contaminadores sigan con su conducta habitual: mover emisiones de un lado a otro no es lo mismo que reducirlas. Es el equivalente a compensar indefinidamente por engañar a nuestra pareja, pagando a alguien más para que no engañe a la suya: para más detalles vea la humorística página Cheat Neutral.

Los mercados de carbono también son criticados porque ya han sido puestos a prueba y los resultados no inspiran confianza. Upsetting the Offset presenta 14 casos de estudio que presentan donde y cómo las cosas han salido mal en proyectos relacionados con mercados de carbono. Desde un caso de abusos de derechos humanos en Brasil, documentado por Melissa Checker en ‘Beyond Petroleum’ (‘Más allá del Petroleo’), resultando en el gigante petrolero British Petroleum (BP) intentando dar un giro ‘verde’ a su imagen, (pp. 41-56), hasta Rafael Flores y sus colegas, quienes comparten la historia de una compañía llamada Plantar que plantó monocultivos de eucaliptus sedientos de agua – quemando parte de la mata atlántica y el Cerrado en el proceso – causando escasez de agua para la población local y contaminando las tierras entonces fértiles con pesticidas (pp. 112-118). Desde el recuento de Isaac ‘Asume’ Osuoka, sobre la explotación de los esquemas de CDM ocurrida en Nigeria por parte de grandes corporaciones petroleras (pp. 102-111), hasta la historia de Soumya Dutta sobre el etiquetado de la gente pobre rural de Asia del Sur como contaminantes debido a la quema de madera para uso familiar (pp. 163-175).

El libro continua con una sustanciosa tercera sección, proporcionando aún más críticas – tanto académicas como no – sobre los mercados de carbono. Ya habiendo logrado deprimir al lector lo suficiente, da un bienvenido vuelco y utiliza la cuarta sección para ejemplificar ideas y proyectos ya existentes, los que muestran que un estilo de vida alternativo es posible. Patrick Bonds abre la cuarta sección discutiendo la noción de deuda climática y la propuesta de que los países ricos debiesen perdonar la deuda de los países pobres y luego transferir más dinero y tecnología para ayudarlos a mitigar y adaptarse al cambio climático, sin ninguna condición. A continuación, Philippe Cullet expone una perspectiva al cambio climático basada en derechos y equidad, y finalmente los últimos capítulos son dedicados a alternativas reales y prácticas para la situación actual. Estas alternativas refieren a desarrollos de bajo impacto (y de bajo costo) que dejan una leve huella en el medio ambiente; la permacultura “para integrar los alimentos y viviendas en ecosistemas de vida” (p.318); y andar en bicicleta como un acto valiente y subversivo logran finalizar el libro dejando al lector inspirado.

A pesar de que de ensayo a ensayo hay frecuentes errores tipográficos, marcadas diferencias en estilos – algunos están increíblemente bien escritos y son de fácil acceso al público, mientras que otros utilizan más jerga académica – el libro es una síntesis completa, que contiene muchos ejemplos prácticos, para cualquiera que esté interesado en temas de cambio climático, mercados de carbono, y desarrollo en general. Aún más, es lectura indispensable para quienes deseen entender por qué el gobierno boliviano y otros opositores del Programa de Reducción de Emisiones causadas por la Deforestación y la Degradación de los Bosques, de las Naciones Unidas (UN-REDD, por sus siglas en inglés) han sido tan explícitos en su negativa. Una de las grandes razones para su rechazo es el hecho de que los pagos de los países más ricos a los países más pobres para reducir la deforestación, están ligados a los mercados de carbono. Upsetting the Offset – en particular el capítulo escrito por Chris Lang sobre UN-REDD (pp. 214-229) – da buenos argumentos en cuento a esta crítica en particular.

El libro fue publicado por el editor independiente MayFly Books y está disponible para ser descargado gratuitamente AQUÍ.

 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *