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La migración
internacional conlleva importantes posibilidades para reducir la
pobreza a nivel mundial, pero aunque los economistas han tenido
bastante éxito convenciendo al mundo sobre las ventajas de la
libre circulación de las mercancías, hasta ahora no han logrado
al público en general de los beneficios que puede traer la
migración. Este tema está ampliamente regido por la política y
los sentimientos, lo que deja poco lugar a la argumentación
racional.
Extrañamente, los países
receptores, quienes normalmente beneficiarían de la inmigración,
son los que más se oponen a esta, mientras que los países
emisores, quienes pierden importantes cantidades de capital
humano, son los que menos levantan objeciones.
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