Ajuste salarial del Gobierno demandará $us 319 millones

Según la Red de Empleo, Ingresos y Producción (Eminpro), de la Fundación Inesad, en los últimos años el crecimiento de los salarios en Bolivia fue mayor a la productividad. La red prevé desempleo en las empresas más afectadas y puso en duda nuevas contrataciones.

El presidente de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB), Ronald Nostas, dijo que el costo salarial emergente del ajuste salarial dispuesto por el Gobierno el pasado 1 de Mayo aumentará en $us 319 millones.

“Las graves consecuencias del incremento al haber básico serán evidentes en el corto plazo e implicarán un costo superior a los 319 millones de dólares, que deberán ser asumidos por las empresas del país, en una situación de franca desaceleración y de crisis que afecta al sector en las últimas gestiones. Las consecuencias de esta determinación serán responsabilidad de la Central Obrera Boliviana y del gobierno y esperamos que sepan asumirlas”, sostuvo el líder empresarial.

SECTOR PÚBLICO

El martes pasado, el ministro de Economía, Luis Arce, dijo que en el sector público el aumento salarial demandará recursos del orden de Bs 700 millones ($us 100 millones) y señaló que el sector privado no tendrá ninguna dificultad para cumplir con la disposición. Si se suman ambas cifras, el aumento salarial en Bolivia demandará el equivalente de $us 419 millones.

PRODUCTIVIDAD

Un documento de la Red de Empleo, Ingresos y Producción (Eminpro), de la Fundación Inesad, de abril pasado, sostuvo que en los últimos años el aumento salarial en Bolivia fue mayor a la productividad, pese a que la teoría económica y las evidencias empíricas señalan que el crecimiento de los salarios debería ir a la par de la productividad, para no crear distorsiones en el empleo.

PRONUNCIAMIENTO

El costo laboral calculado para el sector privado está consignado en un pronunciamiento emitido la semana pasada por la CEPB, en torno al incremento adoptado por el Ejecutivo, de 10.8% al sueldo mínimo nacional y 7% al haber básico, lo que en opinión del titular de la entidad gremial “resulta tan grave como incomprensible”.

PRECARIEDAD DEL EMPLEO

“Esta medida, que es la continuidad de una práctica que en los últimos años ha distorsionado toda racionalidad en el manejo de la política salarial, va a afectar duramente a nuestro sector, especialmente a las medianas y pequeñas empresas e inevitablemente va a generar mayores niveles de precariedad laboral, inestabilidad e informalidad”, dijo Nostas en la declaración entregada por la CEPB a los medios de comunicación.

COSTOS LABORALES

“Es necesario entender que los incrementos salariales no son cuestiones aisladas que terminan en sí mismas, debido a que, por definición, se suman a otros costos laborales que el empresario debe asumir, como el aporte de riesgo profesional, la prestación solidaria de vejez, el aporte para cajas de salud y para el financiamiento de vivienda, el doble aguinaldo, la prima anual sobre utilidades, el bono de producción en la industria, el salario dominical, el bono de antigüedad, el pago mandatorio de quinquenio, los costos asociados a subsidios como lactancia y maternidad y varios otros beneficios”, expone el documento empresarial.

SALARIOS Y PRODUCTIVIDAD

Fuente: Red Eminpro, Fundación Inesad

De acuerdo con la teoría y la evidencia económica, el crecimiento de los salarios debe ir a la par del incremento de la productividad, a fin de no crear distorsiones sobre el empleo. La información del gráfico muestra, como ejemplo, la razón entre el crecimiento del salario mínimo real y el crecimiento de la productividad laboral para el período 1993 y 2015, en el caso de Bolivia.

Hasta el año 2010, esta tasa osciló alrededor del uno por ciento, lo cual muestra que hubo un equilibrio entre ambas variables en el período. Sin embargo, durante 2011-2015 el salario mínimo incrementó muy por encima de la productividad, lo que implica que los costos laborales están siendo mayores que los ingresos generados por el trabajo.

Esta disparidad es importante para las empresas formales, en su mayoría micro y pequeñas, que pagan salarios iguales al mínimo y, por lo tanto, deben necesariamente ajustarse a este incremento. En estos casos, el resultado puede ser la desvinculación de trabajadores o la no contratación de otros.

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