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Inflación y Política Macroeconómica
Por
Luis Carlos Jemio*, La Paz, 5 Mayo 2008.
En los
últimos años, el país ha recibido importantes montos de
recursos externos, como resultado de la altamente favorable
coyuntura externa. Estos recursos se han originado
básicamente en cuatro fuentes principales: i) los recursos
provenientes de la renta petrolera, a través de mayores
recaudaciones de IDH y regalías; ii) los mayores ingresos
por exportaciones de minerales, debido a los elevados
precios mundiales de los metales; iii) las remesas recibidas
por los hogares que tienen familiares que han emigrado al
exterior; y iv) la expansión de los cultivos de coca, que
han generado ingresos adicionales para la economía.
Esta entrada
abundante de recursos externos está generando una expansión de
la demanda interna, que en última instancia se ha traducido en
un rebrote de la inflación, la que al mes de marzo de 2008 llegó
a 14,08% en términos anualizados. La política macroeconómica
aplicada en los últimos años no ha sido hasta el momento
efectiva en controlar el resurgimiento de la inflación. A
continuación se analizan estas razones.
La política
fiscal ha sido completamente pro cíclica, es decir, ha tendido a
incrementar el gasto y consecuentemente la absorción interna, en
un momento expansivo del ciclo económico, contribuyendo a
sobre-expandir la demanda interna en una coyuntura en que ésta
ya está muy alta como resultado del incremento en el consumo
privado. El gasto total del gobierno general se creció en 16,7%
durante el 2007. Esta sobre expansión ha tendido a alimentar la
inflación.
En las
circunstancias actuales, la política monetaria es altamente
inefectiva, siendo la oferta de dinero básicamente endógena.
Cuando un país mantiene un tipo de cambio administrado (fijo) y
existe libre movilidad de capitales externos, el banco central
pierde control sobre la oferta monetaria. Por lo tanto, el
incremento observado en la entrada de recursos externos ha
generado un aumento de las reservas internacionales, lo que a su
vez se ha traduce de forma directa en un incremento equivalente
en la emisión monetaria. La emisión creció en 57,8% durante el
2007. En estas circunstancias, la política monetaria es
totalmente inefectiva para afectar el nivel de emisión y
consecuentemente de la demanda agregada. Una contracción de la
emisión, a través de operaciones de mercado abierto, como las
que viene realizando el BCB, tenderá a aumentar las tasas de
interés internas y generará una entrada compensatoria de
recursos externos, que contrarrestaría totalmente la contracción
monetaria inicialmente buscada. Esto es conocido en economía
como el efecto de contrarreste (“off-set”). Por lo tanto, la
colocación de títulos públicos que viene realizando el BCB para
recoger liquidez de la economía, solamente estaría aumentando la
deuda pública, sin ningún efecto real sobre la emisión. |
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Finalmente,
la política cambiaria de revaluaciones continuas del boliviano
con respecto al dólar americano que viene aplicando el BCB,
tiene la intención de reducir la expansión de la emisión, al
reducir la cantidad de bolivianos que entrega el BCB por cada
dólar que ingresa de reservas. Además, la apreciación también
tendería a reducir la inflación a través del efecto de “pass-through”,
ya que un dólar más barato reduce el precio de los insumos y
bienes de consumo importados. Sin embargo, la apreciación está
también generando una menor competitividad del sector
exportador y una pérdida de valor de los depósitos del público
en el sistema bancario. Además, las mayores expectativas de
apreciación que se han generado, han acelerado la sustitución
del dólar por el boliviano, lo que a su vez presiona aún más
sobre la apreciación del boliviano con respecto al dólar.
Para evaluar
la política macroeconómica aplicada en los últimos años, y su
efectividad para reducir la inflación, utilizamos un modelo
estimado econométricamente (ver Tabla 1) donde la variable
dependiente es la tasa de inflación, y entre las independientes
se tienen: i) el valor rezagado de la tasa de inflación, para
evaluar el efecto de la inercia inflacionaria; ii) la variación
de gasto público, como variable “proxi” de la política fiscal;
iii) la tasa de crecimiento de la emisión monetaria; y iv) la
tasa de apreciación (devaluación) del boliviano con respecto al
dólar.
A partir de
los resultados obtenidos es posible extraer algunas conclusiones
interesantes:
i. La inercia inflacionaria es la variable más
significativa en explicar la inflación, lo que indica que la
inercia inflacionaria tiende a reforzarse una vez que se generan
las expectativas de una mayor inflación.
ii. La
política de apreciación del boliviano aplicada por el BCB
aparece como no significativa en explicar el comportamiento de
la inflación, por lo que la aceleración de la apreciación no
estaría teniendo los efectos esperados en controlar la
inflación, y solamente estaría contribuyendo a incrementar la
deuda interna pública y el pago de intereses por parte del
estado.
iii. La
importante expansión observada en la emisión monetaria en los
últimos años es significativa en explicar el incremento en la
tasa de inflación, aunque su efecto sobre la misma es menor que
el esperado. De acuerdo al modelo, la elasticidad de la
inflación con respecto a emisión es baja (de solo 0,048), lo que
estaría reflejando la mayor demanda existente en la economía por
bolivianos, como resultado de la sustitución de monedas referida
anteriormente. Sin embargo, es probable que dicha sustitución
termine en algún momento, a partir del cual todo incremento en
la emisión tenderá a aumentar directamente la inflación.
iv. Finalmente,
el aumento en el gasto público es también significativo en
explicar la mayor tasa de inflación, aunque también se observa
una baja elasticidad (0,055). Sin embargo, dada la magnitud del
incremento en el gasto, el efecto sobre la inflación ha sido
significativo. Es absolutamente importante cambiar la política
fiscal de pro-cíclica a contra-cíclica, reduciendo
significativamente el gasto público, y ahorrar los excedentes en
fondos de estabilización para afrontar una coyuntura futura
menos favorable.
Tabla 1
|
Dependent
Variable: INF |
|
Method:
Least Squares |
|
Date:
04/29/08 Time: 16:24 |
|
Sample(adjusted): 1991:2 2008:1 |
|
Included
observations: 68 after adjusting endpoints |
|
Variable |
Coefficient |
Std. Error |
t-Statistic |
Prob.
|
|
C |
-0.004016 |
0.005911 |
-0.679335 |
0.4994 |
|
INF(-1) |
0.728770 |
0.051833 |
14.05994 |
0.0000 |
|
DEV |
0.064844 |
0.074826 |
0.866595 |
0.3895 |
|
VEM |
0.048771 |
0.016067 |
3.035411 |
0.0035 |
|
VGG |
0.055570 |
0.013041 |
4.261189 |
0.0001 |
|
R-squared |
0.918774 |
Mean
dependent var |
0.069279 |
|
Adjusted
R-squared |
0.913616 |
S.D.
dependent var |
0.047376 |
|
S.E. of
regression |
0.013924 |
Akaike
info criterion |
-5.639684 |
|
Sum
squared resid |
0.012215 |
Schwarz criterion |
-5.476485 |
|
Log
likelihood |
196.7493 |
F-statistic |
178.1522 |
|
Durbin-Watson
stat |
1.443639 |
Prob(F-statistic) |
0.000000 |
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de Inflación en Bolivia
(*) Researcher at the Institute for
Advanced Development Studies, La Paz, Bolivia. The author
happily receives comments at the following e-mail:
lcjemio@grupointegral.bo
.
Ó
Institute for Advanced Development Studies 2006.
The opinions expressed in this newsletter are those of the
author and do not necessarily coincide with those of the Institute.
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