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¿Es
la Política Fiscal Boliviana Anti-cíclica? - Respuesta de
Fundación Milenio
Por Fundación Milenio*,
La Paz,
18
Agosto
2008.
Lykke
Andersen, en este mismo boletín, ha criticado la caracterización
que realiza el “Informe de Milenio sobre la Economía” No. 25
(correspondiente al 1er. semestre del 2008), de la política
fiscal como pro-cíclica (Is Bolivia´s
Fiscal Policy pro-cyclical?, agosto 4 2008). Su
argumentación se basa en que: i) existe un superávit fiscal por
tercer año consecutivo, y ii) la mayor expansión del gasto
proviene de las empresas públicas. Ambas argumentaciones son,
para utilizar sus palabras, sencillamente falsas.
Podría parecer que el superávit generado por el gobierno es
señal de una política “contra-cíclica”. Pero esto, que parece
cierto a primera vista, no resulta así, si examinamos al sector
público más de cerca. ¿Qué tratamos de medir con el déficit o
superávit del sector público? La presión en la demanda de bienes
que resultan de las actividades del sector público y su
contribución a la absorción. En general, y en una economía
cerrada, un presupuesto balanceado (sin déficit, ni superávit),
nos mostrará que el sector público no incrementa la demanda de
bienes, pues su demanda (absorción) está contrarrestada por la
reducción de la demanda de bienes (de consumo o inversión), que
genera la recaudación de impuestos. Esto puede mostrarse
fácilmente, si recordamos la famosa ecuación de la demanda
agregada de Keynes, modificada aquí para resaltar el déficit
público:

Nótese que el primer paréntesis es igual al ingreso del sector
privado, y el segundo paréntesis el déficit/superávit del sector
público. Un incremento en el gasto del gobierno totalmente
financiado con impuestos (partiendo de una situación de
equilibrio), mantendrá el equilibrio del sector publico (el
segundo paréntesis será cero). Dado que el ingreso del sector
privado permanece constante, el segundo paréntesis deberá
permanecer también inalterado, lo que se logra solamente
reduciendo el consumo privado y/o la inversión privada (el
famoso efecto crowding-out). (Nótese que hemos obviado la
posible respuesta de la oferta agregada, para hacer más claro el
argumento).
En el
caso boliviano, sin embargo, los ingresos del sector público no
provienen solamente de los impuestos al sector privado, sino
también de los impuestos a las exportaciones. Con el incremento
en el precio de las materias primas que exporta el país, los
ingresos del sector público se han incrementado notablemente,
por lo que el sector público puede demandar una mayor cantidad
de bienes, sin incrementar impuestos o generar deuda, y por
ello, sin restar la absorción del sector privado. De esta manera
aún cuando el sector público se encuentre en equilibrio, está
contribuyendo a incrementar la demanda de bienes y servicios en
la economía. Entonces, la medida del perfil de la política
fiscal no es el déficit o superávit del sector público, sino el
balance de éste descontado el incremento en los ingresos que
provienen de fuentes diferentes a los impuestos o, dicho de otra
forma, el balance estructural. El siguiente cuadro es una
aproximación de esta medida, suponiendo que el incremento de los
ingresos por hidrocarburos permanece constante desde el 2006 (un
cálculo más exacto de este déficit escapa al alcance de esta
nota.
Sobre este tema ver:
BID
(Abril 2004): All that glitters may not be gold).

El
2006 el déficit estructural (con base a los ingresos del 2005)
fue del 1% del PIB, menor al déficit estructural del 2005, pero
este se incrementó a 2,9% del PIB en el 2007. Si bien el 2006 se
redujo el déficit estructural, el 2007 aumentó
significativamente, razón por la cual la política fiscal fue
expansiva; es decir, ha incrementado la demanda total de bienes
en la economía.
El
siguiente cuadro muestra las tasas de crecimiento del gasto y de
los impuestos. Se observa cómo los gastos han crecido más
rápidamente que los impuestos domésticos, en todo el período.

Finalmente, nótese que, si deseamos medir la presión que realiza
el sector público sobre la demanda de bienes debemos incorporar
tanto la demanda que proviene del gobierno general, como la que
proviene de las empresas públicas. Los gastos e inversión que
realizan las empresas públicas (independientemente de si nos
gustan o no), incrementan la demanda de bienes y servicios en la
sociedad. Esto es más evidente cuando algunas empresas públicas
están encargadas del pago de bonos, como es el caso de YPFB que
debe financiar el bono “Juancito Pinto”.
Related articles:
-
Is Fiscal Policy in Bolivia
Pro-Cyclical?
(*)
Fundación Milenio ha
solicitado la oportunidad de responder al boletín
"Is
Fiscal Policy in Bolivia Pro-Cyclical?"
del 04.08.2008.
Comentarios a este artículo pueden ser enviados a Napoleón
Pacheco (napoeco@yahoo.com)
y/o Lykke Andersen
(landersen@inesad.edu.bo).
Ó
Institute for Advanced Development Studies 2008.
The opinions expressed in this newsletter are those of the
author and do not necessarily coincide with those of the Institute.
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