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La Enfermedad Holandesa en Bolivia
Por Luis Carlos Jemio*,
La Paz,
13
Agosto
2007.
Una de las características del comportamiento de la economía
boliviana en los últimos años ha sido el incremento de la
inflación y la tendencia a una apreciación del tipo de cambio.
El incremento de los ingresos de recursos externos, debido a los
ingresos de exportación de gas y minerales, las remesas de los
bolivianos que residen en el exterior y la expansión de la
economía de la coca, han creado una mayor demanda interna, tanto
pública como privada, lo cual ha tendido a incrementar la
inflación interna. Por otra parte, la abundancia de recursos
externos está generando presiones para que se aprecie el tipo de
cambio.
Este fenómeno ha empezado a generar los síntomas típicos de la
denominada “enfermedad holandesa”, con un mayor ritmo de
inflación, debido especialmente al incremento de los precios de
los bienes no transables, y una pérdida de competitividad
cambiaria resultante de una apreciación del tipo de cambio real.
La tasa de inflación de 12 meses al mes de julio llegó a 8,84%,
habiéndose incrementado los precios de los bienes transables en
7,14% y el de los no transables en 10,07%. Por otra parte la
apreciación a 12 meses del tipo de cambio nominal a julio fue de
solo 1,86%. Sin embargo, la apreciación real a 12 meses al mes
de abril de 2007, medida por el Indice de Tipo de Cambio Real
Multilateral, calculado por el Banco Central, solo fue de 1,12%
debido a la apreciación real ocurrida en algunos países que son
socios comerciales de Bolivia. Es decir, la apreciación
cambiaria real del país no solamente depende de la diferencia
entre la inflación y la devaluación interna, sino de cómo ésta
se compara con la diferencia entre inflación y devaluación
ocurrida en los países con los cuales se comercia.
La
apreciación cambiaria real de 1,12% es el promedio ponderado de
las apreciaciones y devaluaciones experimentadas con los
diferentes países socios comerciales. El comportamiento de este
indicador presenta grandes diferencias al desagregar el análisis
del mismo por regiones y por países (ver cuadro). Este análisis
permite identificar con que países se ha tenido una ganancia de
competitividad cambiaria y con cuales una pérdida. Esto también
nos permitirá evaluar cuáles son los sectores exportadores
nacionales que se vieron favorecidos o perjudicados por las
variaciones cambiarias señaladas, al analizar a que regiones se
exportan los diferentes productos. El cuadro siguiente muestra
la estructura de las exportaciones nacionales en 2006,
clasificadas por región de destino y por sector económico de
origen, así como la devaluación o apreciación real ocurrida con
cada una de las áreas geográficas en los últimos 12 meses.
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Estructura de las exportaciones bolivianas en 2006 y devaluación
(apreciación) cambiaria real

Fuente:
Elaboración propia en base de
información del INE y BCB.
Las principales conclusiones derivadas del cuadro anterior son
las siguientes:
Con respecto al MERCOSUR, se experimentó una apreciación real
(pérdida de competitividad) de 0,82%. Esta región representó en
2006 el 47,2% de nuestras exportaciones, las cuales
principalmente corresponden a hidrocarburos (gas natural). Con
respecto al Brasil, que importó el 37,6% del total exportado,
el país experimentó una apreciación algo mayor (1,54%), y con
respecto a la Argentina, que representó el 8,9% de las
exportaciones nacionales, se tuvo una apreciación de solamente
0,66%.
En
relación a la CAN, que absorbió en 2006 el 9,6% de las
exportaciones, se experimentó una devaluación real (ganancia de
competitividad) de 2,18%, beneficiando en mayor medida a
sectores como la manufactura, que representaron el 5,3% de las
exportaciones totales y son las que tienen un mayor impacto en
la generación de empleos. Con Colombia y Venezuela se
registraron devaluaciones reales significativas, con un impacto
de 3,7% y 4,8% del total de las exportaciones respectivamente,
de las cuales 3,6% y 4,8%, también en forma respectiva,
corresponde a manufacturas, principalmente productos
industriales de la soya.
Con respecto a los países del NAFTA, que representaron un 12,1%
de las exportaciones, se experimentó una apreciación real de
4,81%, impactando principalmente al sector manufacturero que
participó en 8,9% de las exportaciones. En relación a Estados
Unidos, que absorbió el 10,4% de las exportaciones totales del
país (8,4% correspondientes a manufacturas), se experimentó una
apreciación real de 5,05%.
Con Europa por otra parte, que representó el 11% de las
exportaciones, se observó una devaluación real de 2,08%,
incidiendo principalmente sobre la exportación de productos
manufacturados (5,0% del total exportado) y minerales (4,4% de
las exportaciones).
Finalmente, con respecto a los países asiáticos, que importan un
11,9% de las exportaciones boliviana, se experimentó la mayor
apreciación (8,94%), incidiendo principalmente en el sector
minero.
En
síntesis, se observa que los movimientos cambiarios han tenido
un efecto diferenciado, ya que existieron pérdidas de
competitividad cambiaria importantes con regiones como el NAFTA
y el Asia-Pacífico, donde existe una mayor concentración de
exportaciones de manufacturas y minería. Una apreciación más
reducida con el MERCOSUR, donde principalmente se exporta gas
natural. Finalmente, se tuvo una depreciación real moderada con
Europa y la CAN donde las exportaciones están concentradas en
minerales y manufacturas.
Estas tendencias ponen en evidencia que existe un riesgo que se
acentúe la apreciación cambiaria y la pérdida de competitividad
cambiaria en países con los cuales se tiene una mayor
participación de exportaciones de manufacturas, lo que haría que
las exportaciones tiendan a concentrarse aún más en materias
primas (minerales e hidrocarburos), aumentando la vulnerabilidad
de la economía a los choque externos. Además, las exportaciones
de manufacturas serían desincentivadas, siendo que éstas son
intensivas en mano de obra y por lo tanto podrían contribuir a
absorber empelo.
(*) Investigador del Instituto de
Estudios Avanzados en Desarrollo, La Paz, Bolivia. El autor
felizmente recibe comentarios a:
lcjemio@grupointegral.bo.
Ó
Institute for Advanced Development Studies 2007.
The opinions expressed in this newsletter are those of the
author and do not necessarily coincide with those of the Institute.
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