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Determinantes del Crecimiento en Bolivia
Por
Luis Carlos Jemio*, La Paz, 24 Septiembre 2007.
La
variable fundamental que ha incidido en un reducido crecimiento
de la economía boliviana, ha sido, sin duda, el bajo nivel de
inversión observado a lo largo del tiempo. La tasa de inversión
se ha mantenido por debajo del 15% del PIB en la mayoría de los
años durante el período 1980-2006, con excepción de los años
1999, 2000 y 2001, cuando la tasa de inversión alcanzó niveles
cercanos
o por encima del 20%. En 1998, la tasa de inversión fue de 23,4%
del producto.
En
base a información sobre crecimiento, inversión y empleo
publicada por el INE, que muchas veces es fragmentada y por lo
tanto es necesario construir series relativamente consistentes
en base a la información disponible, se estimó una función de
producción tipo Cobb-Douglas (Y = A·KαL1-α)
para la economía Boliviana, utilizando para ello series del PIB,
empleo y stock de capital, construidas para el período 1980 a
2005. El valor estimado econométricamente para el parámetro α
fue de 0,7081, el cual representa la elasticidad del PIB con
respecto al capital, así como la participación del capital en el
ingreso. En forma complementaria, el valor del coeficiente (1-α)
sería de 0,2919 y corresponde a la elasticidad del PIB con
respecto al empleo, así como la participación del factor trabajo
en el total del ingreso.
La
estimación de estos parámetros permite realizar algunos cálculos
interesantes sobre las características y potencial de
crecimiento de la economía boliviana.
En
primer lugar, la tasa de crecimiento promedio anual del PIB en
Bolivia, durante el período 1987 a 2005, fue de 3,50%, por lo
que la tasa de crecimiento del producto per cápita fue de 0,76%.
La tasa de crecimiento promedio anual del stock de capital fue
de 2,14%, lo que implica que la contribución del capital al
crecimiento del producto fue de 1,52% por año. Por otra parte,
la tasa de crecimiento promedio anual del empleo fue de 2,72%,
por encima de la tasa de crecimiento de la población, lo que
significa que la contribución del factor trabajo al crecimiento
anual del PIB fue de 0,80%. La diferencia entre la tasa de
crecimiento del producto y las contribuciones del capital y
trabajo a dicho crecimiento se denomina el “Residuo de Solow” y
refleja el progreso tecnológico o crecimiento de la
productividad total de los factores. De acuerdo a las
estimaciones realizadas, este factor habría crecido a una tasa
anual de 1,19% y contribuido en esa magnitud al crecimiento
total del producto.
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Debido a que la tasa de crecimiento anual del stock de capital
ha sido menor a la tasa de crecimiento del producto, la relación
capital-producto ha venido reduciéndose a través del tiempo,
habiendo caído desde un valor de 4,4 en 1986 a 3,4 en 2005. Es
decir, se observa un incremento en la productividad del capital
de 22,9% a 29,5% durante este período, debido al progreso
tecnológico.
Además, dado que la tasa de crecimiento del PIB ha sido mayor a
la tasa de crecimiento del empleo, la productividad del trabajo
ha tendido también a aumentar, pasando de un nivel de 5.279 Bs.
constantes de 1990 por trabajador en 1986 a 6.092 Bs. constantes
por trabajador en 2005 (15,4% de incremento). Este incremento en
la productividad de la mano de obra se explica por el avance
tecnológico experimentado, ya que se observa una reducción en la
dotación de capital por trabajador, la cual cayó de un nivel de
23.008 Bs. constantes de 1990 por trabajador en 1980 a 20.651
Bs. constantes por trabajador en 2005 (caída de 10,2%).
En
términos per cápita, se observa que la tasa de crecimiento
promedio anual del producto por trabajador, para el período
1986-2005, fue de 0,76% y la tasa promedio de crecimiento del
stock de capital per cápita fue negativa (-0,57% por año), por
lo que la contribución del capital per cápita al crecimiento del
producto per cápita fue también negativo (-0,40% por año). Esto
se debe a que la cantidad de capital por trabajador ha tendido a
reducirse a través del tiempo, debido a los bajos niveles de
inversión y al mayor crecimiento de la fuerza de trabajo. Como
consecuencia, en términos per cápita, el crecimiento ha estado
explicado básicamente por el avance tecnológico, que habría
crecido a una tasa de 1,16% por año.
La
tasa de inversión promedia en los últimos 6 años ha sido 13,7%
del PIB, tasa inferior a la tasa promedio del período 1986-2006
que fue de 14,8%, lo que implica que de mantenerse esta
tendencia, la contribución del capital al crecimiento del PIB no
podrá ser superior a 1,26%. Si a esta tasa le sumamos la
contribución del factor trabajo que es de 0,80%, suponiendo una
tasa constante de crecimiento del empleo de 2,72% al año, y la
tasa de progreso tecnológico observada, obtenemos que el
crecimiento del PIB no podrá ser mayor a 3,25% al año, por lo
que el producto per cápita solo podrá crecer al 0,93% al año y
se requerirán 75 años para duplicarlo.
Si
queremos reducir a la mitad el período requerido para duplicar
el producto per cápita (a 37 años), será necesario incrementar
la tasa de inversión a 19% del PIB en forma permanente.
Finalmente, si la tasa de inversión fuera incrementada a un 30%
del PIB, la tasa de crecimiento del PIB per cápita se subiría a
4,1% por lo que se necesitarían 17 años para duplicar el
producto per cápita.
En resumen, el crecimiento de largo plazo de la economía
boliviana depende críticamente de conseguir tasas
sustancialmente más elevadas de inversión. La inversión,
especialmente la inversión extranjera directa, es también uno de
los vehículos más importantes de transferencia de tecnología, lo
que permite alcanzar tasas mayores de progreso tecnológico, lo
cual también incide críticamente en conseguir tasas más elevadas
de crecimiento del PIB. Finalmente, la inversión en el factor
trabajo, a través de mayor educación y capacitación técnica,
también es fundamental para alcanzar una mayor tasa de
crecimiento de la productividad total de los factores y de esa
forma lograr un mayor crecimiento del producto.
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(*) Investigador del Instituto de
Estudios Avanzados en Desarrollo, La Paz, Bolivia. El autor
felizmente recibe comentarios a:
lcjemio@grupointegral.bo.
Ó
Institute for Advanced Development Studies 2007.
The opinions expressed in this newsletter are those of the
author and do not necessarily coincide with those of the Institute.
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