Estos cambios demográficos
están creando una ventana de oportunidad durante las próximas
cuatro décadas con bajas cargas de dependencia. Una baja carga
de dependencia puede ser una gran ventaja ya que hace mucho más
fácil para las familias salir de pobreza. Primero porque hay
menos bocas para llenar, pero también porque la madre tendrá
tiempo para trabajar y generar ingresos en vez de gastar todo su
tiempo en la crianza de sus hijos. Esto significa que no
necesitan gastar todos sus ingresos solamente para cubrir sus
necesidades básicas, sino podrán hacer inversiones que mejoran
sus vidas y sus capacidades para generar ingresos en el futuro
(educación, capacitación, capital productivo, etc.).
La combinación de más personas
en edad de trabajar, y más mujeres en posición de entrar en el
mercado laboral más años, significa que el número de personas
que necesita empleo aumentará 200.000 personas cada año en las
próximas dos décadas.
Si la economía no es capaz de
absorber productivamente todas estas personas, nuestra ventana
de oportunidad, que solamente ocurrirá una vez en la historia,
podría convertirse en una pesadilla de desempleo, sub-empleo,
frustración y violencia.
Por eso, desde ahora, se
necesita políticas públicas diseñadas específicamente para
asegurar que nuestra ventana de oportunidad única sea un periodo
de desarrollo productivo y eliminación de la pobreza.
Estas políticas deben
preocuparse por dos componentes principales:
1) Creación de empleo altamente
productivo en el sector público y privado.
2) Educación y capacitación que
asegure que las personas tienen las calificaciones necesarias
para poder trabajar de manera productiva.
Crear buenos empleos requiere
mucha inversión, ya que cada empleo necesita infraestructura
física (oficina o taller adecuadamente equipado), capital físico
(maquinas y materiales con que trabajar), respaldo legal (NIT,
seguro social, etc.), y posiblemente también entrenamiento
específico para el puesto. En los últimos años (2000-2007), la
creación de un nuevo puesto de trabajo ha costado en promedio US$12.300
(1). Sin embargo, muchos de los empleos creados en el pasado
eran informales y de mala calidad, así que este monto debería
ser mayor en el futuro. Si se necesitaría US$15.000 para cada
uno de los 200.000 nuevos empleos que se necesita cada año,
significaría una inversión anual de US$ 3.000 millones. Esto es
aproximadamente 30% más de lo que actualmente se está
invirtiendo, así que no es imposible, pero sí requiere políticas
que estimulen la inversión (mantener la estabilidad
macroeconómica, garantizar la seguridad jurídica, reducir la
cantidad de trámites para la apertura de empresas, mejorar la
infraestructura pública, etc.).
Aparte de la inversión hecha
por empresas (privadas y públicas, grandes y pequeñas, nuevas y
antiguas) para crear más empleos, el gobierno necesita invertir
masivamente en educación y capacitación para asegurar que los
trabajadores futuros puedan llenar estos empleos de manera
productiva. La experiencia de los últimos años demuestran que el
énfasis en educación primaria universal no es suficiente, ya que
está educación prácticamente no ha tenido ningún efecto en la
productividad. Esto se puede ver por el hecho que no hay una
diferencia significativa entre los ingresos ganados por personas
sin educación y personas con 8 años de educación (suponiendo que
todos los otros factores son constantes) y también por el hecho
que la producción promedio por trabajador ha sido constante
durante los últimos 35 años, aunque el nivel de educación
promedio ha aumentado significativamente. Se necesita una
política educativa mucho más ambiciosa involucrando educación
inicial, educación secundaria, educación universitaria,
educación vocacional y educación de los educadores, a parte de
la educación primaria tradicional.