Los bloqueos obligan a reducir las comidas y realizar compras al fiado

Los gremiales protagonizaron una marcha para exigir al gobierno una salida a la crisis económica que les afecta con mayor dureza. Foto: APG

El cerco prolongado agrava la situación económica de los comerciantes y trabajadores informales en La Paz y El Alto. El encarecimiento de los alimentos y la caída de ingresos obligan a muchas familias a cerrar puestos o a endeudarse

En el inicio de la cuarta semana de bloqueos en las ciudades de La Paz y El Alto, comerciantes, vendedores informales y trabajadores que dependen del ingreso diario se encuentran ante alimentos cada vez más caros, una caída de ventas y deudas acumuladas. Muchos se ven obligados a reducir sus comidas, compran al fiado o venden a pérdida para sobrevivir.

En los mercados el impacto en la economía ya no se mide solo en precios altos, sino que se refleja en puestos cerrados, sobre todo en el sector dedicado a la venta de comidas.

“Día que no salimos a vender, día que no comemos, entonces tratamos de hacer alguito. Ya no hay ganancia, solamente vendemos para comer. Aquí muchas han cerrado, hemos pensado también en descansar un tiempo porque parece que estamos acabando nuestro capital nomás”, comentó una vendedora de comida del mercado Camacho en La Paz.

En cuanto a las verduras el alza no se detiene. Solo la libra de tomate que la semana pasada subió de Bs 3 a Bs 7 esta semana cuesta Bs 10, al igual que la libra de zanahoria. La lechuga que era un alimento escaso ahora se vende hasta en Bs 20. Las vivanderas señalan que los precios resultan imposibles para sostener su negocio.

La situación también golpea a otros trabajadores que dependen de ingresos diarios. Un lustrabotas que cobra Bs 2,50 por limpiar zapatos señaló: “Con tanto bloqueo la gente lo que menos piensa es que le lustren sus zapatos”, asegura, y agrega que ante la baja de ingresos prefiere no almorzar porque la comida “está cara” y prefiere llevar lo que reúne al día a su familia o tendrá que pedir fiado lo esencial como el pan.

La economista y Directora Ejecutiva de la Fundación Inesad, Beatriz Muriel, explica que los hogares más golpeados son aquellos que ya vivían con ingresos limitados y destinaban gran parte de sus recursos a la alimentación.

“La falta de alimentos está encareciendo los precios, haciendo que los hogares pobres, y sobre todo extremadamente pobres, enfrenten una serie de problemas de seguridad alimentaria adicionales. Las personas de ingresos más altos están dejando de ahorrar o están postergando otros tipos de gastos menos esenciales para destinar un parte mayor de sus ingresos en alimentos”, señaló.

Los expertos apuntan que muchas familias recurren a préstamos de familiares o a reducir la cantidad de los alimentos que consumen para enfrentar la crisis. El problema es más visible en zonas donde la población depende completamente del abastecimiento externo y de ingresos diarios.

Ambos advierten que el deterioro puede profundizar la pobreza y empujar a más personas hacia la informalidad para subsistir, donde el objetivo deja de ser generar ahorro o estabilidad y pasa simplemente a garantizar la comida del día.

Te puede interesar

Investigador boliviano es convocado a comité global de expertos en cambio climático de Southern Voice

En reconocimiento a su trayectoria y experiencia técnica, la red global Southern Voice invitó formalmente …

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *