
El Instituto de Estudios Avanzados en Desarrollo (INESAD), mediante su proyecto ADAMAS Económico, presentó un análisis profundo sobre la vulnerabilidad de la economía boliviana frente a la actual fragmentación de los mercados internacionales.
Durante el webinario “Mercados globales en tensión: ¿Qué pasa en Bolivia?”, el investigador Javier Aliaga sostuvo que “el principal riesgo para la economía mundial no radica únicamente en los conflictos internacionales actuales, sino en su prolongación en el tiempo” , lo cual está forzando cambios estructurales en el sistema financiero y energético.
Aliaga destacó que la guerra en Ucrania representó un punto de inflexión, pues “incorporó primas de seguridad, riesgo de sanciones, acopio estatal, fragmentación de cadenas y búsqueda de activos reales”.
En este nuevo escenario, el experto subrayó que “los commodities ya no pueden leerse únicamente como precios determinados por oferta, demanda o tasas de interés” , sino que han pasado a cumplir funciones de refugio y seguridad estratégica.
Asimismo, puntualizó que bajo la lógica actual “no todos los commodities suben o bajan por la misma razón” , obligando a una selección estratégica de activos.
Sobre la realidad nacional, el informe de INESAD fue tajante al señalar que “el país se ha convertido en importador neto de combustibles” , lo que presiona directamente las divisas y el financiamiento externo. Aliaga advirtió además que, de no mediar nuevos descubrimientos de gas natural, Bolivia “podría enfrentar problemas de abastecimiento para generación eléctrica en un horizonte de entre tres y cinco años”.
Respecto a la inflación, estimó que el shock externo provocará “incrementos en la canasta básica que podrían oscilar entre el 8% y el 13%”.
El análisis introdujo el concepto de una economía en forma de “K”, describiendo una brecha donde existen “ganadores vinculados a activos reales y exportaciones, y perdedores expuestos a costos, escasez y menor poder adquisitivo”.
Al respecto, el investigador enfatizó que “el canal crítico no es solo el barril; es la formación de expectativas y su efecto sobre salarios, precios y tasas”.
Finalmente, instó a realizar reformas normativas para aprovechar un posible superciclo de materias primas, aclarando que este solo será beneficioso “si se utiliza para construir capacidad productiva, encadenamientos, valor agregado, infraestructura energética y menor dependencia externa”.
La Fundación INESAD, Instituto de Estudios Avanzados en Desarrollo, es considerado uno de los principales centro de investigación privado, sin fines de lucro con sede en La Paz, Bolivia.
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