Veinticinco mujeres privadas de libertad del Centro de Orientación Femenina (COF) de Obrajes fortalecen sus habilidades técnicas y productivas a través de un proyecto que busca abrir oportunidades de autonomía económica dentro del sistema penitenciario.
La iniciativa es ejecutada por PROGETTOMONDO y cuenta con el financiamiento de INESAD-MI, con el propósito de impulsar el empoderamiento social y económico de las participantes mediante el fortalecimiento del Taller Socioproductivo de Confección del centro penitenciario.
El proyecto combina formación técnica, trabajo productivo y actividades de desarrollo personal, con el objetivo de que las mujeres adquieran habilidades que les permitan generar ingresos y fortalecer su autoestima.
Uno de los avances más destacados ha sido el proceso de capacitación especializada en confección, que permitió reforzar las capacidades de 25 participantes en técnicas de patronaje, corte, confección y acabados de calidad. Las clases son impartidas por una docente especialista, quien acompaña el proceso formativo dentro del taller.
El espacio de trabajo también fue reorganizado y puesto nuevamente en funcionamiento. El Taller Socioproductivo de Confección fue reinaugurado el 28 de octubre de 2025, luego de un proceso de mantenimiento de maquinaria y reorganización del área de producción.
Desde su reapertura, el taller comenzó a generar sus primeros ingresos, incluso antes de lo previsto en la planificación del proyecto. Entre los trabajos realizados se encuentran la producción de togas y birretes, así como el cosido de etiquetas, actividades que permiten a las participantes aplicar en la práctica las habilidades aprendidas.
Además del componente productivo, el proyecto impulsa actividades orientadas al fortalecimiento personal y la convivencia dentro del penal. Entre ellas se encuentran espacios de integración, como la elaboración colectiva de un mural y actividades de fin de año, que buscan reforzar la confianza, la autoestima y el sentido de comunidad entre las participantes.
Para el funcionamiento del taller también se estableció una organización interna entre las propias mujeres, con responsabilidades definidas para la gestión del espacio, el control de inventarios y el registro de las actividades.
Si bien el proyecto ha mostrado avances importantes, aún enfrenta desafíos relacionados con la sostenibilidad y autonomía del taller en el corto plazo, así como con las limitaciones de espacio físico y la disponibilidad de maquinaria.
Aun así, la experiencia demuestra que el fortalecimiento de capacidades productivas dentro de los centros penitenciarios puede convertirse en una herramienta concreta para generar oportunidades, dignificar el trabajo y apoyar los procesos de reinserción social, laboral y económica de las mujeres privadas de libertad.

INESAD