Incendios y chaqueos desangran bosques

Santa Cruz nuevamente sufre por las llamas que consumen pastizales, bosques y sembradíos, dejando solo cenizas a su paso. Recientemente, los comunarios de Postrervalle tuvieron que dejar sus viviendas para salvar su vida. Mientras personal del Gobierno, Gobernación cruceña y equipos de bomberos trataban de evitar pérdidas humanas, prestando asistencia a la gente.

Según datos de la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN), en la gestión del MAS, en 2019 Bolivia cerró la gestión con el reporte de 6,4 millones de hectáreas quemadas en todo el territorio nacional. Esto durante los incendios en la Chiquitania. El 31% del área afectada fue bosque, el restante 69% corresponde a pastizales.

Otro dato importante es que desde 2013, mediante la promulgación de distintas normas tales como el Decreto Supremo 3973, que posibilitaron la ampliación de la frontera agrícola, pecuaria, dotación de tierras en zonas de vocación forestal y la promoción del desmonte y chaqueos, el gobierno del expresidente Evo Morales logró alianzas políticas con élites agro-empresariales del oriente boliviano.

El daño a la naturaleza perpetrada por la anterior administración deja pérdidas irreparables en el país. Por ejemplo, de acuerdo con cifras de la Autoridad de Bosques y Tierras (ABT), entre 1998 y 2018 se desmontaron 1.518.669 hectáreas de forma legal, reportándose un ascenso brusco desde 2013. Desde 2015, es posible hablar de un incremento de 200% de la deforestación, según la Fundación Inesad (Instituto de Estudios Avanzados en Desarrollo).

Como ven, la naturaleza sufre agresiones desde diferentes frentes y ya es hora de tomar conciencia sobre la riqueza forestal que poseemos, pero no valoramos. Antes de que sea muy tarde y que esos bosques solo podamos apreciarlos por fotografías.

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