Economía: queda mucho por hacer

Por: Rolando Kempff Bacigalupo

El 2022 plantea mayores desafíos. Si se quiere salir adelante debemos trabajar unidos y cohesionados en una agenda público-privada. Tanto el Gobierno nacional como los subnacionales, trabajadores y empleadores, debemos remar juntos contra las adversidades internas y externas que se pueden presentar. Varios organismos internacionales prevén que este año el crecimiento económico mundial será menor que el pasado año. La desaceleración también afectará a los socios comerciales de América Latina –y también de Bolivia–, como son Estados Unidos y China.

Entre los factores externos que afectarán la economía nacional se puede mencionar el alza del dinero prestado, un menor crecimiento de la economía mundial. Los cuellos de botella en las cadenas de suministros se mantendrán, encareciendo el comercio internacional; es posible que no se mantenga el alza que tuvieron las materias primas el año pasado; y si siguen las presiones inflacionarias, las condiciones financieras serán más restrictivas, encareciendo el financiamiento externo.

Los diversos agentes económicos han percibido un avance en la dinámica económica durante la gestión 2021, esto debido al efecto rebote de la economía; sin embargo, también estamos conscientes de que la efectiva reactivación económica dependerá de medidas efectivas y oportunas, mismas que deberán ser consensuadas con esos agentes económicos. Generar confianza, certeza y certidumbre en los diferentes actores de la sociedad, debe ser hoy una prioridad en la agenda del Gobierno Nacional, para lo cual insistimos en la necesidad de instaurar una plataforma de diálogo público-privada que promueva la generación de una agenda de trabajo consensuada para la implementación de medidas necesarias que coadyuven a fortalecer la economía nacional. Pese a la relativa recuperación registrada en 2021, informes de Fundempresa señalan que cerraron en el país más de 400 empresas, de las que unas 140 son de La Paz, algo más de 100 en Santa Cruz y un número similar en Cochabamba. En muchos casos, estos cierres se suscitan debido a un clima adverso para invertir en el país, generado principalmente por la masificación de la actividad informal e ilegal, como es el contrabando y la falta de seguridad jurídica.

A lo ya señalado debemos aumentar otros riesgos para la economía: la posible necesidad de cambiar de matriz energética por una escasez de gas, la falta de liquidez del gobierno, que podría derivar en una mayor reducción de las Reservas Internacionales.

La Cámara Nacional de Comercio considera que es determinante mejorar el índice de vacunación de la población boliviana, para de esta forma generar mayor certidumbre y sostenibilidad en las diferentes actividades económicas, que nos lleven hacia una reactivación completa de la economía. Y volvemos a hablar de dinero. Llega a su fin el período de reprogramaciones de crédito y se debe empezar el pago de las deudas, lo que dejará a muchas empresas sin la liquidez necesaria para seguir operando regularmente. No olvidemos que en por lo menos dos meses del año pasado se tuvo una inflación negativa, que la debemos tomar como una advertencia del mercado, del riego de ingresar a una contracción en la demanda y una deflación.

“Las condiciones externas son adversas en 2022, el Covid-19 sigue con rebrotes, el comercio declinará, EEUU elevará tasas de interés para frenar la inflación y vamos a entrar en una economía con estancamiento y con inflación”, dijo el analista Germán Molina. Además, si no se hace oportunas reformas tributarias, para aumentar el universo de contribuyentes, las previsiones del gobierno –contenidas en el Presupuesto General del Estado– de tener este año una mayor recaudación tributaria, puede ocasionar mayor presión a los contribuyentes habituales, con los consiguientes efectos negativos en la actividad empresarial y la economía en general. Para Beatriz Muriel, Directora del Instituto de Estudios Avanzados en Desarrollo (INESAD), la principal amenaza a la economía está en el contexto sociopolítico. La falta de voluntad para encontrar conciliación, desincentiva a las inversiones privadas, porque genera incertidumbre. No hay un llamado a promover un diálogo constructivo en el país.

Se reitera, para mejorar la economía, todos debemos remar en la misma dirección, es importante la tan mencionada reconciliación entre bolivianos. La conflictividad social y política puede conducirnos a una inestabilidad económica, afectando la sostenibilidad a futuro.

El autor es Economista, licenciado en la UMSA, con Post Grado; Doctorado Ph.D en Relaciones Internacionales de la Universidad del Salvador de Argentina y Académico de Número de la ABCE (Academia Boliviana de Ciencias Económicas).

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