
En los talleres del Centro de Orientación Femenina (COF) de Obrajes, un grupo de mujeres privadas de libertad transforma ideas en productos. Mermeladas con sabores innovadores, encurtidos, textiles y accesorios forman parte de los primeros emprendimientos que surgen del proyecto “Fortalecimiento de Capacidades de Emprendedoras mediante el Modelo Wayna”, implementado por Manq’a con el apoyo del Fondo Concursable INESAD-MI y Progetto Mondo.
La iniciativa busca fortalecer la autonomía económica de mujeres privadas de libertad y de aquellas que se encuentran en etapa post-penitenciaria, brindándoles herramientas para desarrollar emprendimientos sostenibles. A medio término, el proyecto ya ha alcanzado a 52 mujeres, superando la meta inicial de 30 participantes.
El programa combina formación personal, capacitación técnica y mentorías bajo la metodología “aprender haciendo, vendiendo y ganando”, que promueve el desarrollo de ideas de negocio a partir de la práctica. Las participantes recibieron formación en habilidades para la vida, herramientas digitales y emprendimiento, además de capacitación técnica en áreas productivas.
Uno de los espacios con mayor dinamismo ha sido el taller de gastronomía, donde las participantes desarrollaron productos no perecederos como mermeladas artesanales y encurtidos, elaborados bajo un enfoque de alimentación saludable y revalorización de ingredientes bolivianos.
En paralelo, emprendedoras del taller de confección elaboraron productos con potencial comercial como camisas, carteras, manteles e individuales tejidos a mano. Otros grupos vinculados a horticultura y tejido trabajaron en la creación de sazonadores y condimentos con valor agregado.
El proceso creativo siguió las etapas del Modelo Wayna, que impulsa a las participantes a idear, prototipar y validar productos antes de lanzarlos al mercado. Como resultado de este proceso, se elaboraron 35 planes de negocio básicos y 20 productos mínimos viables, que fueron presentados y evaluados en ferias de prototipado dentro del centro penitenciario.
Durante estas ferias, un jurado especializado seleccionó 12 líneas de productos desarrolladas en los talleres del COF y una iniciativa del grupo post-penitenciario, las cuales recibirán capital semilla en especie, que incluye insumos, materiales y equipamiento para fortalecer la producción en la siguiente etapa del proyecto.
El programa también acompaña a cinco mujeres que ya se encuentran en etapa post-penitenciaria, quienes desarrollaron propuestas de negocio más estructuradas, enfocadas en productos como repostería saludable, barras energéticas y empanadas.
Uno de los cambios estratégicos del proyecto fue priorizar emprendimientos colectivos dentro de los talleres, una decisión que permite aprovechar mejor la infraestructura, maquinaria y recursos disponibles en el COF.
La experiencia demuestra que, incluso dentro de contextos de privación de libertad, el acceso a formación, mentoría y espacios de experimentación productiva puede abrir nuevas oportunidades. Para muchas de las participantes, estos emprendimientos representan un primer paso hacia la autonomía económica y la reintegración social.



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