
El último reporte del equipo de investigación Adámas-INESAD, titulado «Pulso Laboral & Sectorial», revela un diagnóstico alarmante del mercado de trabajo boliviano al cierre de 2025.
Pese a que la tasa de desempleo urbana cayó a un mínimo histórico de 2,3%, el informe advierte que este fenómeno no responde a una bonanza económica, sino a una «recomposición de la fuerza laboral que busca contrarrestar el deterioro de los ingresos laborales reales».
La realidad es que el bolsillo del trabajador boliviano está bajo cada día mas vacío.
Entre 2024 y 2025, los ingresos se desplomaron un 13,4% debido a un aceleramiento de la inflación que alcanzó el 20,4%. Ante la falta de un seguro de desempleo, la población ha optado por refugiarse en el sector informal.
La tasa de ocupados urbanos con aguinaldo, termómetro del empleo formal, cayó del 24,7% al 16,9%, lo que confirma que «un mayor porcentaje de personas está con empleos precarios ya sea por cuenta propia, familiares sin remuneración o de otra índole».
El estudio destaca que la tasa global de participación subió al 80,1%, impulsada principalmente por las mujeres, quienes se han volcado al mercado laboral para sostener el hogar. En el sector privado, el empleo formal acumuló una caída del 19,9% desde 2017, golpeando con dureza a rubros como hidrocarburos y transporte. La productividad laboral también sigue en picada, con la excepción del sector agropecuario, que muestra una tendencia positiva pese a que aún «tiene una productividad laboral muy baja en relación al promedio nacional». En resumen, Bolivia trabaja más, pero gana mucho menos en términos de poder de compra.
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La Fundación INESAD, Instituto de Estudios Avanzados en Desarrollo, es el principal centro de investigación privado y sin fines de lucro con sede en La Paz, Bolivia.
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