Por
Javier Aliaga Lordemann y Arjun D. Bhattacharyya
Resumen
La escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán ha reintroducido un foco de inestabilidad en el mercado petrolero internacional, elevando no sólo el precio del crudo, sino también las primas de refinación, los costos logísticos y la incertidumbre sobre el abastecimiento energético global. Este escenario es particularmente preocupante para Bolivia, dada su elevada dependencia de importaciones de diésel y gasolinas, la escasez de divisas y la rigidez de los precios internos de los combustibles. En este documento se aplica a Bolivia un modelo de transmisión encadenada, basado en el modelo de Bhattacharyya (2024), que vincula el shock energético externo con el mercado cambiario y las principales variables macroeconómicas. El modelo permite evaluar cómo el aumento del costo de importación de combustibles, combinado con un mayor tipo de cambio efectivo, amplía la brecha entre el precio económico y el precio regulado, elevando el subsidio implícito y deteriorando la posición fiscal, cambiaria y macrofinanciera del país. Los resultados muestran que la persistencia del shock es más importante que su magnitud puntual. En el caso de la gasolina, de persistir el conflicto, la paridad de importación puede aumentar entre 13% y 60% hacia junio, mientras el subsidio mensual puede subir entre 67% y más de 100% según el escenario. En diésel, que constituye la principal fuente de vulnerabilidad, la paridad puede incrementarse hasta 53%. Aun en escenarios de corrección parcial, el costo de reposición del diésel permanece por encima del precio interno al cierre del año, convirtiendo al subsidio en una fuente persistente de presión sobre reservas, déficit, deuda e inflación.
Palabras clave: precio del petróleo, subsidio a los combustibles, diésel, tipo de cambio efectivo, restricción externa, Bolivia
Código JEL: Q43, E62, F31, H63
INESAD
