La economía, la política y la segunda ola del Covid-19

Por: Beatriz Muriel H. 

La primera ola del Covid-19 comenzó en Bolivia en marzo de 2020 y fue acompañada de tres falacias marcadas. La primera que debía hacerse una cuarentena estricta para pasar el pico de la curva de contagio; la segunda que las medidas de aislamiento -aplicadas a nivel mundial- afectarían muy poco a la economía; y la tercera que el coronavirus era un invento de los partidos de derecha.

Esas falacias provinieron de varios tipos de creencias, dogmas y desinformación. La pandemia -cuyo ciclo de propagación era poco conocido en marzo a nivel global- tuvo su pico de contagio en Bolivia entre, aproximadamente, el 14 julio y el 24 de agosto; llegando a casos extremos reportados de algo más de 2.000 por día -el 18 de julio y el 19 de agosto- (de acuerdo a Johns Hopkins University, CSSE Covid-19 Data). Este hecho desmitificó cualquier ilusión de que la propagación podía haber sido disminuida con la cuarentena rígida, e incluso los recientes acontecimientos en el mundo han mostrado que puede haber varias olas de contagio.

Los impactos sobre la economía eran más inciertos. Por un lado, porque ni los economistas –incluyéndome- podían entender la dimensión de las rupturas que se habían generado en todo el sistema económico y los círculos viciosos que se habían producido internamente; afectando, sobre todo, a ciertos grupos vulnerables.

El 1 de abril de 2020 publiqué un blog donde, a partir de un ejercicio sencillo de simulación para las zonas urbanas, estimé que los ingresos del hogar mensuales en la primera fase de la cuarentena rígida (primeros 25 días) cayeron en alrededor del 54% en las familias de ingresos del hogar per cápita más bajos. Esto porque en estas se concentraban las personas que trabajaban en ocupaciones precarias, “viviendo prácticamente al día” (https://inesad.edu.bo/dslm/2020/04/el-coronavirus-y-la-extrema-pobreza-el-caso-de-las-zonas-urbanas-de-bolivia/).

 Posteriormente, el Instituto Nacional de Estadística publicó el Índice Global de la Actividad Económica mensual, de donde se calcula que la producción de abril y mayo de 2020 -i.e. los meses de la cuarentena rígida- cayó en 25% en relación a abril y mayo de 2019.  Por otro lado, porque la esperanza era que la pandemia sea de cortísimo plazo, de tal manera que la recuperación de la economía sea en forma de V o U.

La falacia -tal vez, en este caso, es más correcto decir el absurdo- de que “el coronavirus es un invento de los partidos de derecha” ha sido totalmente desmitificada desde que China, un gobierno de izquierda, comunicara al mundo del comienzo de la pandemia en Wuhan; pero, posiblemente con la difusión masiva de información sobre el Covid-19, más personas crédulas han entendido mejor los hechos. Además, entre el 9 de octubre y el 9 de diciembre –un mes antes y un mes después de la posesión del partido de izquierda al gobierno– los contagios registrados por día eran bajos; sin embargo, estos fueron aumentando de manera rápida desde entonces ojo, de acuerdo a datos oficiales en lo que sería el comienzo de la segunda ola de contagios.

Afortunadamente, el país ahora cuenta con bastante más información que al inicio de la pandemia; dados los análisis sobre el experimento natural vivido durante marzo-diciembre de 2020. La aplicación de una cuarentena rígida es poco viable por los efectos negativos sobre la economía y, sobre todo, las familias de bajos ingresos. De hecho, será difícil que sea acatada en los mercados informales, como en la feria 16 de Julio de la ciudad de El Alto. Sin embargo, será necesario ahondar con las medidas de distancia entre las personas, de bioseguridad en locales y puestos comerciales –sobre todo en aquellos informales–, de encuentros con muy poca gente (que no se vio en los últimos meses) y de cuidados personales. En estos meses serán fundamentales las acciones responsables tanto de las personas en su cuidado personal, como de los políticos y los gobiernos en un liderazgo con hechos y no falacias.

Beatriz Muriel H. es Ph.D. y Directora Ejecutiva de Inesad.

Te puede interesar

El desafío de generar trabajos dignos

¡¿Qué boliviana o boliviano no anhela estar bien en su trabajo?! –como manda la Constitución …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Facebook

Twitter

LinkedId