Entre el 21 y el 23 de agosto, la Fundación INESAD y la Facultad de Agronomía de la Universidad Técnica de Oruro (UTO) organizaron el taller Herramientas de evaluación económica e impacto en la agricultura (en tres versiones), con el apoyo de Sur Futuro en el marco de la iniciativa global FutureWORKS Collective.
La iniciativa congregó a más de 120 participantes, entre agrónomos, estudiantes universitarios de últimos semestres, profesionales en postgrado y productores de quinua del altiplano sur, y tuvo el objetivo de fortalecer capacidades técnicas en el uso de herramientas de análisis económico para la toma de decisiones en contextos de incertidumbre.
El programa académico abordó dos ejes centrales: por un lado, la evaluación económica aplicada a la agricultura sostenible, y por otro, el uso de metodologías de inferencia causal en el análisis de impacto. Estas herramientas permiten no solo calcular la rentabilidad de la adopción tecnológica en condiciones de riesgo climático y limitaciones presupuestarias, sino también identificar con rigor científico qué innovaciones funcionan y cuáles no en el campo boliviano.
Durante las sesiones matutinas, Javier Aliaga Lordemann presentó modelos para evaluar la viabilidad económica de nuevas tecnologías agrícolas sostenibles, enfatizando en los costos sociales y privados, así como en la simulación de escenarios de incertidumbre. En la tarde, Alejandro Herrera Jiménez introdujo a los participantes en las técnicas más recientes de inferencia causal, ampliamente aplicadas en evaluaciones de impacto a nivel internacional.
El valor agregado del taller radicó en la metodología experimental aplicada a los participantes, quienes tomaron decisiones simuladas sobre adopción tecnológica bajo tres escenarios: disposición inicial, restricciones presupuestarias y riesgo climático. Estas dinámicas, que incluyeron incentivos y recompensas, permitieron trasladar la teoría a un plano práctico y acercarse a las decisiones que los productores enfrentan en la vida real.
En un contexto como el altiplano sur de Bolivia, donde la agricultura es el principal sustento económico pero enfrenta bajos rendimientos y alta vulnerabilidad climática, el dominio de estas herramientas cobra especial relevancia. Al concluir las tres jornadas, INESAD y la UTO coincidieron en que el taller no solo contribuyó a la formación de capacidades locales, sino que también abre camino a políticas públicas y estrategias de desarrollo basadas en evidencia.
Con iniciativas como esta, Bolivia se inserta en un debate regional más amplio sobre cómo la evaluación económica y la inferencia causal pueden mejorar la eficiencia de las inversiones en agricultura sostenible, fortaleciendo así la resiliencia de las comunidades rurales frente a los desafíos del cambio climático.



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