Cuatro escenarios posibles para la política cambiaria

Por: Reynaldo Marconi

El estudio plantea que el tipo de cambio debería ser más flexible este año para evitar una caída de las RIN y, por ende, una posible crisis en la balanza de pagos.

La Fundación Inesad con el apoyo de PEP (Partnershipfor Economic Policy) acaba de generar una interesante publicación sobre el tipo de cambio. Su importancia radica en tres hechos: la utilidad de comparar dos periodos con similitudes ante la inminencia de modificar el tipo de cambio; uso de un modelo de equilibrio general real-financiero en base a una matriz de contabilidad social; simulación de escenarios con opciones de política cambiaria.

Para la comparación de periodos, el trabajo señala la situación de desaceleración que vivimos en el presente, acompañada de déficit gemelos, aumento de la deuda externa, baja inflación anclada a un régimen de tipo de cambio fijo y reducción continua de las reservas internacionales netas (RIN). Recuerda que este cuadro es de características similares a las que prevaleció hacia 1970. Bolivia convivió con un tipo de cambio fijo de 1960 a 1978, y en julio de 1978 comenzó una crisis de balanza de pagos.

En 1979, el gobierno no tuvo otra opción que devaluar porque las RIN continuaron cayendo. En ese entorno, la crisis de la balanza de pagos fue inevitable e inminente la devaluación. En el periodo reciente, de alto crecimiento del PIB, superávit fiscal (2006/2013) y de cuenta corriente (2004/2014), acumulación de RIN (52% PIB en 2012), adopción del tipo de cambio fijo desde noviembre de 2011, la situación cambia entre 2015 y 2018. En efecto, el déficit fiscal, en promedio es de 6,41% del PIB; las RIN caen a 22.4% el 2018; la deuda externa continuó en ascenso.

En ese contexto, el estudio plantea la interrogante, si el tipo de cambio debería ser más flexible en el presente, para evitar una caída de las RIN, y por lo tanto, evitar una posible crisis en la balanza de pagos, tal como ocurrió en 1978.

Para responder a la interrogante, el estudio analiza los potenciales efectos de levantar el tipo de cambio fijo sobre variables macroeconómicas y financieras: crecimiento del PIB, inflación, tipo de cambio real, exportaciones, inversión pública y desempleo. Las dos principales fuentes de información para el lado real de la economía, son: la matriz insumo-producto y el cuadro económico integrado, ambos de 2014. La matriz de contabilidad social incluye cuentas para  13 sectores económicos, seis agentes, tres factores de producción, impuestos, ahorro/inversión.

Se incluye a agentes financieros como el Banco Central y los bancos privados, y transacciones financieras entre hogares, empresas, gobierno, agentes financieros y el resto del mundo.

El estudio simula cuatro escenarios: 1) Devaluación del tipo de cambio nominal del 15%; 2) Devaluación del tipo de cambio nominal del 15% y reducción del gasto de gobierno del 15%; 3) Devaluación del tipo de cambio nominal del 15% y aumento del precio del gas en 15%; 4) Devaluación gradual de 3% en 2020 y aumentando en 3% cada año hasta llegar a 15% en 2024. La magnitud de los cambios simulados en los escenarios es hipotética. En el primer escenario el efecto positivo es transitorio en 2020, que se debilita en 2021.

Las exportaciones aumentan en 2020 y disminuyen en 2021. En el escenario de devaluación gradual, los componentes de la demanda agregada aumentan gradual pero lentamente, y la devaluación favorece las exportaciones. Este escenario es recomendado si el gobierno busca distribuir los efectos de la inflación en el periodo. En el tercer escenario, se observa una fuerte volatilidad del crecimiento. La economía crece un 12% en 2020, pero luego disminuye a 1.3% en 2021. La tasa de inflación se eleva a 11.7% en 2020.

En fin, el escenario de devaluación acompañado de una reducción en el gasto público de la misma magnitud, supone mejores resultados sobre la inflación y aumento continuo de las exportaciones, con una recuperación en el déficit de cuenta corriente. El aspecto negativo es el impacto en el desempleo en 2020, explicable por la alta concentración del empleo en el sector público, que se reduce drásticamente. Este es el escenario recomendado por el estudio por generar en promedio un efecto mayor en términos de crecimiento. Este trabajo fue objeto de un seminario realizado el pasado 13 de febrero, en el que Carlos Gustavo Machicado, quien lideró la investigación, efectuó una presentación, donde los comentaristas, el  viceministro del Tesoro y Crédito Público, Carlos Shlink, y representantes del sector exportador ponderaron la calidad y los aportes reflexivos del trabajo. En todo caso, la coyuntura electoral actual, exige que los candidatos visibilicen sus propuestas de política cambiaria, por ser un tema clave para la estabilidad y crecimiento de la economía en los siguientes años. No hacerlo, será un acto de irresponsabilidad de los candidatos con el electorado de quienes buscan su respaldo. No enfrentar este problema a tiempo, puede tener resultados catastróficos para la economía.

Reynaldo Marconi es economista y abogado.

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